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Héctor Horacio Dávila
Héctor Horacio Dávila
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21 Noviembre 2018 04:01:00
Confianza
La confianza no se compra (y muy bien lo sabe uno de mis queridos lectores de Parras), la confianza se construye día a día, y sólo requiere unos cuantos minutos para destruirse. Eso fue lo que le pasó a nuestro Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, quien en un solo día destruyó la confianza de los inversionistas, de la banca, del sector privado, de los medios, de la clase política… de todo México. Perdió la confianza y ahora no sabe cómo reconstruirla, hasta a un consejo de empresarios (como los Salinas Pliego, los de Televisa, los de ICA), a esos que les llamaba la mafia del poder, a ellos los está invitando para que le avalen sus proyectos y anda buscando en cualquier rincón quién le pueda dar esa confianza que tenía al principio.

Él es el Presidente que antes de tomar posesión ya está gobernando. ¿Dónde está el presidente Peña Nieto para detener esa bola de nieve, para parar esa idea de no construir el aeropuerto? Porque como todos saben fue una encuesta no avalada según la Constitución, y aparte se le preguntó a gente que no utiliza el aeropuerto. Cómo fue posible que los centros de votación estuvieran en las centrales de autobuses y ejidos, qué bueno, no creo que los ejidatarios en su gran mayoría viajen en avión, habrá uno que otro, porque hasta de mofa resultó con dos campesinos diciendo: “¿Cuál aeropuerto?”. El proyecto tardó 10 años en su planeación y recibió el aval de una institución internacional y experta en el tema.


Volviendo a la confianza, México perdió casi 12 puntos en la confianza-país y además las tasas de interés subieron 5.5.% más y van al alza, como también el dólar que estaba en 18.50 y subió a 20.50 pesos por dólar. Además cabe mencionar que salieron 11 mil millones de dólares verdes y contantes y ¿saben a dónde fueron a dar? A Brasil, donde les dan confianza y certidumbre por su dinero. Y todo esto sólo por decir algo que no se había comprometido, porque en todos los foros del sector privado se dejó en claro que el aeropuerto sí se va a construir porque ya llevaban más de 40% de construcción y más de 100 mil millones de pesos invertidos, los cuales fueron tirados a la basura solamente por el capricho de que “no lo invitaron al proyecto del aeropuerto”.

El mismo Alfonso Romo (a quien ahora le llamamos “El Fusible” porque es el único empresario que le puede hablar al oído al nuevo Presidente) fue el gran perdedor, ya que como dijimos anteriormente, fue él quien estuvo en todos los foros del sector privado y le costó a él que el Presidente electo dijera que sí se iba a construir el aeropuerto. Se perdió la confianza, ya todo mundo está previendo los peores escenarios, inclusive no quieren entrarle al proyecto del Tren Maya y al de Tehuantepec, ¿y todavía quieren hacer más consultas? La confianza se perdió y ahora le va a costar caro. ¡Bienvenidos al juego! ¡LA CONFIANZA NO SE COMPRA, SE CONSTRUYE DÍA A DÍA, LOS 365 DÍAS DEL AÑO Y CON HECHOS!

¿Y ustedes qué opinan?
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