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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila, Presea Trayectoria "Antonio Estrada Salazar" 2018

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03 Octubre 2019 04:05:00
Conmemorarse, olvidarse o vivirlo para siempre
La fecha 2 de octubre sin duda es algo para recordarse toda la vida y no solamente porque se recuerda el aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi, como el único líder de movimiento filosófico de la no violencia logrando la independencia de la India, toda una inspiración para esta clase de actividades sociales de pacificación para hacer valer derechos civiles.

También es recordado como el Día Internacional de la No Violencia, en una resolución en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 15 de junio de 2007, para concientizar la no violencia, la tolerancia, el pleno respeto de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales para todos, la democracia, el desarrollo, el entendimiento mutuo y el respeto de la diversidad están interrelacionados y se esfuerzan entre sí.

Pero también el 2 de octubre es una fecha que dejó no solamente una huella, sino una marca en nuestra historia que lamentablemente solamente es recordado acercándose cada año lo que pasó en ese 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco.

También recordado cada vez que hay elecciones políticas.

Una tragedia sucedida hace 51 años es visto como algo olvidado o solamente recordado para alborotar el avispero, visto desde el último punto de vista es indudablemente una carga muy pesada que ha tenido que vivir y pagar el Partido Revolucionario Institucional.

Pero también el solamente recordarlo fechas cercanas y el mero día 2 de octubre es también condenar en el olvido a quienes perdieron la vida hace 51 años atrás, enterrando lo sucedido en 1968, cuando las dos casas de estudios más grande del país la UNAM y Politécnico, se manifestaron en la capital del país.

El movimiento dejó una huella., como el hecho de una petición de la más importante para los mexicanos como es el derecho de tener diferente punto de opinión.

Dentro de ese pliego petitorio se encontraban seis puntos importantes, pero el de mayor peso era la que tocaba la “disolución social”, con la utilización de la fuerza pública al momento de existir una manifestación en las calles de nuestro país sin importar el tipo de grupo de personas.

Eso era uno de los principales puntos que los estudiantes del 68, peleaban en su pliego petitorio para que se pudiera permitir y abrir ese diálogo que no se pudo dar con el entonces Presidente Gustavo Díaz Ordaz, no queriendo atender la solicitud de los jóvenes universitarios.

Esa huelga duro casi los tres meses hasta que el dos de octubre dentro de una confusión se escuchó ese estruendo de una pistola justificando la entrada del ejército mexicano para poder refrenar la agresión, pero de alguna manera algo salió mal en Tlatelolco, convirtiéndose en una matanza sin distinción entre hombres y mujeres, culminando todo con la detención de muchos de ellos.

Conocido también como la guerra sucia, el movimiento del ´68, tal pareciera que el país estuviera fragmentado en tres intereses.

Primero los que no quieren olvidar pidiendo la justicia social; segundo los que quieren olvidarlo y por último quienes no la conocen.

Un archivo que se hizo en aquel tiempo para el Ministerio Público y el otro muy importante que consta de más 22 mil documentos que estuvieron resguardados durante décadas cuando el PRI, estaba en el poder, en la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado y ambos entregados a la Procuraduría General durante el gobierno de Vicente Fox además durante su mandato ordenó que se hiciera una comisión, pero llegando Felipe Calderón Hinojosa al poder deshizo dicha comisión.

No se puede cambiar el pasado y el presente tampoco porque la óptica sigue siendo la misma, pero sí se puede dar otro enfoque en el futuro, es decir, a las nuevas generaciones quienes desconocen la historia y sobre todo no comprenden las necesidades sociales de aquel año porque simplemente no lo vivieron.

Sin embargo, desde aquella tragedia del ´68, fundaron las bases de lo que hasta el presente se considera un proceso que vive cualquier nación en su intento de democratización y la libertad de manifestarse, así como la libre expresión.

La mejor manera de honrarlos es cada vez que al día de hoy existe una manifestación en las calles, alguna marcha en avenidas de cualquier índole. Ahí tenemos de los más recientes en el mes de agosto del presente año aquella marcha de mujeres en México para protestar contra violaciones y feminicidios.

Y todo esto gracias a esa tragedia de hace 51 años atrás en donde las condiciones de nuestro país cambiaron para siempre y recordarlos en cada movimiento social es la mejor manera de garantizarles justicia por lo que en aquellos años era imposible hacerse de manera pacífica. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018) http://www.intersip.org
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