×
Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
ver +
Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

" Comentar Imprimir
17 Diciembre 2019 04:03:00
Consulta del tren
Escuchar Nota
Si alguien me hubiera preguntado a mí, seguramente habría respondido que sí. Es inaceptable la idea de que la manera de preservar la ecología es impedir la inversión productiva. Tampoco estoy de acuerdo en que para proteger a los pueblos indígenas haya que mantenerlos en la miseria. Sí, estoy de acuerdo con el proyecto del Tren Maya.

No me hago ilusiones, sin embargo, sobre el futuro del tren. Es un proyecto que perderá fuertes cantidades de dinero. Todos los trenes de pasajeros lo hacen. Por eso no hay empresas privadas dispuestas a asumir el proyecto en una concesión. Sin un subsidio del Gobierno, el tren no será financieramente viable. Una carretera bien hecha tendría las mismas consecuencias económicas positivas sin perder tantos recursos como el Tren Maya. Pero si se consideran todos los factores, incluyendo el hecho de que ya hay derecho de vía para buena parte del recorrido, este ferrocarril puede sumar más que restar.

El proceso de consulta, sin embargo, ha resultado lamentable. El Gobierno ha festejado la victoria en una consulta que no tuvo nada de libre, ni de transparente, ni de justa. Muy poca gente participó en las votaciones para la población en general, mientras que en las comunidades indígenas se realizaron ejercicios a mano alzada, de esos que hoy ya no aceptamos, por manipulables, en las elecciones internas de los sindicatos y que los agregados laborales de Estados Unidos considerarían ilegítimos.

Según la subsecretaria de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos, Diana Álvarez, el Tren Maya obtuvo el respaldo del 92.3% de quienes participaron. Este apoyo, típico de la URSS o del viejo PRI, en un tema tan controvertido, no solo no da certeza sino que ratifica que el ejercicio no fue democrático.

Una buena consulta debería haber empezado por un estudio profundo de los pros y los contras del proyecto, que todos los tienen, y no por una simple labor de propaganda del Gobierno. Debió contar con un manifiesto de impacto ambiental, que señalara los problemas ecológicos y las opciones para resolverlos. No creo que los proyectos de este tipo deban ser definidos por consultas populares, ya que la enorme mayoría de la gente carece de la preparación técnica para opinar de manera informada sobre ellos. Tampoco creo que algunos mexicanos, por su origen étnico, deban tener mayores derechos que los demás para opinar. Pero si vamos a tener consultas, lo menos que podemos hacer es generar información suficiente para entender los proyectos.

El presidente López Obrador tiene otra forma de ver la participación de los ciudadanos en las decisiones públicas. Sus consultas ciudadanas, como la que hizo para cancelar el aeropuerto de Texcoco, son una simple farsa. Muchas de las decisiones las toma unilateralmente, sin considerar los argumentos de cada lado. Así canceló, con una consulta a mano alzada, el proyecto del Metrobús de Torreón-Lerdo en la Comarca Lagunera. En Baja California Sur ordenó el cierre de una futura mina que tenía ya manifiesto de impacto ambiental y que estaba en litigio por un amparo.

Reitero que yo hubiera dado mi respaldo al Tren Maya. No creo que sea el mejor proyecto posible para el sureste, en particular por las pérdidas económicas que implicará, pero sí pienso que, si se ejecuta bien, traerá beneficios. Lo que me parece inaceptable es pretender que se hizo una consulta donde no la ha habido.

Agregados
Dice el Presidente que los agregados laborales fueron introducidos de manera clandestina por el Gobierno de Estados Unidos. ¿Representarán una violación a la soberanía nacional? Sí, si intervienen en la aplicación de las leyes mexicanas en México. No, si no lo hacen o si el Gobierno no les hace caso.
Imprimir
COMENTARIOS