×
Marcelo Torres Cofiño
Marcelo Torres Cofiño
ver +
Marcelo Torres Cofiño es miembro del Partido Acción Nacional desde 2006, fue Diputado Federal del Estado de Coahuila en la LXII Legislatura. Fue Presidente del Partido Acción Nacional y actualmente es Diputado Local, coordinador del grupo parlamentario del PAN y Presidente de la Junta de Gobierno en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.

" Comentar Imprimir
29 Marzo 2020 04:05:00
Contagiémonos
Escuchar Nota
De acuerdo con la calificadora crediticia J. P. Morgan la economía mexicana se contraerá 7% este año. Su pronóstico no parece exagerado, si consideramos el fuerte impacto que tendrá la pandemia del coronavirus en el poder adquisitivo de la población, la caída enorme de los ingresos petroleros, la disminución sensible de las remesas que envían los paisanos en el extranjero a sus familias y, el desplome de la actividad turística.

Una caída en el PIB de ese tamaño, superior incluso al 6.5% enfrentado en 1995 tras el llamado “error de diciembre”, podría venir aparejado de un fuerte incremento en los índices de inseguridad y de violencia, justo como sucedió en esa ocasión.

Y la razón es relativamente simple: la pérdida de empleos que significa cada punto porcentual que la economía retrocede, que ocasiona que muchos ciudadanos entren en desesperación y se animen a cometer actos que, en condiciones de normalidad, jamás realizarían.

Aquí y ahora, además, tenemos el agravante psicológico del encierro: no sabemos cómo se verán afectados nuestro estado anímico ni nuestra salud mental, pero podemos estar seguros de que no volveremos a valorar la vida de la misma manera en que lo veníamos haciendo antes de la contingencia sanitaria. Y eso incluye también a quienes, por su situación laboral, no pueden permanecer en sus casas, porque, como se han manifestado en las redes sociales algunos de ellos, miran su necesidad de salir a las calles con un claro malestar.

Por eso, ante un panorama tan oscuro, lo que nos queda es intentar evitar que los pronósticos más negativos se conviertan en realidad. Para tener éxito en esa difícil tarea, necesitamos darnos cuenta, pronto, que básicamente estamos solos en esto, porque, al menos hasta ahora, no hay ni una mínima señal que indique que a nivel federal se están dando cuenta de la gravedad de la situación.

Por tanto, debemos buscar soluciones de carácter más local, que fomenten la cooperación entre vecinos y habitantes de una misma zona, identificando y apoyando a los comercios pequeños, cuyos propietarios viven y gastan sus utilidades allí mismo, para que no quiebren.

Los micro, pequeños y medianos empresarios deben hacer un esfuerzo supremo para mantener al personal que ocupan. Se vale, por supuesto, que renegocien su situación contractual, siempre en estricto apego a derecho, para aminorar en la medida de lo posible la carga.

En el comienzo de la crisis, en el que nos encontramos ahora mismo, el poder adquisitivo sigue más o menos intacto. Debemos aprovechar esa breve ventana para eliminar los gastos superfluos, sosteniendo hábitos de consumo más inteligentes. Y, debemos canalizar lo mucho o poco que nos sobre, para aliviar en algo la situación de los grupos más vulnerables. Es tiempo de ser sensibles y solidarios.

Ojalá la crisis no resulte tan grave como se pronostica. Como sociedad, estamos en la posibilidad de actuar para aminorar los daños, no solo los económicos, sino también los que afectan nuestro estado anímico.

Por eso, comportémonos a la altura de lo que las circunstancias nos exigen. Cuidémonos los unos a los otros, de todas las formas que nos sea posible. Contagiémonos, pero las ganas de vivir y de sacar a México adelante.
Imprimir
COMENTARIOS