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Rafael Flores Ramos
Rafael Flores Ramos
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14 Octubre 2012 03:00:52
Continuando con los Califas
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Aunque la diferencia entre Ponciano y Rodolfo pareciera dos mundos distintos, así como la diferencia por ejemplo entre Carmelo y su hermano Silverio Pérez, si no pudiese ser por el cambio de siglo o por la rápida evolución del toreo Mexicano, ya que Gaona en su libro “20 Años de Toreo”, confiesa que Ponciano todavía estaba activo, cuando él iba a los toros en 1897, siendo un 12 de diciembre, en que Ponciano toreó en Santiago Tianquistengo, su postrera corrida, y siendo que hasta el 8 de septiembre de 1907, en que “Ojito” vino a la Plaza México a torear la novillada de Covadonga, y que estuvo en la cuadrilla de Ponciano y que fuera el maestro de Gaona, saliendo a torear en provincias durante las suspensiones en la capital.

Trasmitiéndole exclusivamente a su discípulo el toreo español, nada del toreo mexicano de Ponciano, sino que hasta la llegada de los españoles, Antonio Montes , muerto por el toro “Matajaca” de Tepeyahualco, el 17 de enero de 1907 en México, y Antonio Fuentes árbitro de las elegancias, siendo estos los inspiradores del Califa, los cuales venían rodeados de gran prestigio.

Cuando Gaona llega a España, las empresas, la prensa, el público y los toreros, se resistían a tomarlo en serio, aunque el periódico “Sol y Sombra” hacía llegar las noticias de los éxitos en México, y aun no creyendo los españoles que en un país como el nuestro, se podía dar un torero de la magnitud del “Califa” de León.

Siendo aquí en México una figura consagrada, tuvo que sufrir humillaciones, rogar, suplicar, buscar ayuda ante el empresario de Madrid, Indalecio Morguera, lo cual recuerda con amargura en sus memorias y la mayor aún de tener que dar una prueba en la placita de la Puesta de Hierro, siendo probado con los toros mansos, y aún de esa prueba y con la felicitación y abrazo de Mazzantini, el empresario continuó ignorándolo. Al grado de que Gaona tuvo que organizar por su cuenta la corrida de su alternativa en 1908, en la Plaza de Segunda en Tetuán de las Victorias, mano a mano con Manuel Lara “Jerezano”, del segundo grupo con toros de Bacilio Peñalver, en la cual anduvo entre los pitones, al grado que el toro de la alternativa lo cogió cuatro veces y el sexto se lo estuvo pasando de un pitón a otro durante más de un minuto.

Gaona acabó por imponerse, pues su elegancia, su arte, su majestad y su personalidad, conquistaron simpatías, al grado de ponerse en primer plano al lado de “Bombita” y “Machaquito”, y más tarde con “Joselito” y “Belmonte”, y finalmente con “Chicuelo”, “Marcial Lalanda” e “Ignacio Sánchez Mejía”.

Gaona antes y después de las suspensiones decretadas por el presidente Carranza, Gaona era la figura máxima, al grado de que se le ponía en todos los carteles con los españoles, aunque en España nunca lo consideraron a la altura de estos.

Hasta la próxima
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