0 1 2 3
×
4
Rafael Flores Ramos
Rafael Flores Ramos
ver +

" Comentar Imprimir
30 Septiembre 2011 03:00:22
Continuando Vargas Llosa
Escuchar Nota
Me pregunto cuántos de los partidarios de la suspensión de las corridas están dispuestos a llevar sus convicciones hasta este extremo y aceptar un mundo en el que los seres humanos vivirían confinados en el vegetarianismo (o peor, en el frutarianismo) radical e intransigente de Elizabeth Costello.

Los enemigos de la tauromaquia, se equivocan creyendo que la fiesta de los toros es un puro ejercicio de maldad, en el que unas masas irracionales vuelcan un odio atávico en contra de la bestia. En verdad, detrás de la fiesta hay todo un culto amoroso y delicado, en que el toro es el rey.

El ganado de lidia existe porque existen las corridas y no al revés. Si éstas desaparecen, inevitablemente desaparecerán con ellas todas las ganaderías de toros bravos y éstos, en vez de llevar en adelante la bonancible vida vegetativa, deglutiendo yerbas en las dehesas y apartando a la moscas con el rabo que les desean los abolicionistas, pasarán a la simple inexistencia.

Y me atrevo a suponer, que si les dejara la elección entre ser un toro de lidia o no se, es muy posible que los espléndidos cuadrúpedos, emblemas desde la creación cretense, elegirían ser lo que son ahora, en vez de no ser nada.

Si los abolicionistas visitaran una finca de lidia, se quedarían impresionados de ver los infinitos cuidados, el desvelo y el desmedido esfuerzo –para no hablar coste material– que significa criar un toro bravo, desde que está en el vientre de su madre hasta que sale a la plaza, y de la libertad y privilegios de que goza.

Por eso, aunque a algunos les parezca paradójico, sólo en los países taurinos como España, México, Colombia y Portugal, se ama a los toros con pasión. Por eso existen estas ganaderías, que con matices tienen que ver con la tradición y las costumbres locales, constituyen una cultura que ha creado y cultiva, con inmensa dedicación y acendrado amor, una variedad de animales sin cuya existencia una muy significativa parte de la obra de García Lorca, Hemingway, Goya y Picasso –para citar sólo a cuatro de la larguísima estirpe de artistas de todos los géneros, para los que la fiesta ha sido fuente de inspiración de creaciones maestras– quedaría bastante empobrecida.

¿Es más grave, en términos morales la violencia que puede derivar de razones estéticas y artísticas que la que dimana del placer ventral? Me lo pregunto después de leer el artículo de Albert Boadella.

Hasta la próxima
Imprimir
COMENTARIOS


2

  • 3
4
6 7
8 9 0 1 2 3 4 5 20 21 22