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Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
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23 Junio 2019 03:00:00
Contrasentido
La decisión del Presidente de la República de suspender el proyecto del Metrobús de la Comarca Lagunera, que conectaría de manera rápida, cómoda y eficiente a Matamoros, Torreón, Gómez Palacio y Lerdo, fue un duro golpe que afecta a uno de los problemas más urgentes de los muchos que enfrentan las grandes ciudades y los núcleos urbanos en crecimiento explosivo: la conectividad.

El incremento del número de vehículos, aunado al desastroso sistema de transporte colectivo, constituye un binomio fatal.

Por un lado, dispara el número de horas-hombre improductivas debido a la lentitud de los traslados, y por el otro aumenta el consumo de carburantes con el consiguiente recrudecimiento de la contaminación.

Las grandes urbes, llámense Ciudad de México, Monterrey o Guadalajara, ya sufren periódicas crisis por la contaminación del ambiente. Hace unas semanas, en la capital de la República las autoridades se vieron precisadas a tomar medidas drásticas debido a la peligrosa presencia de contaminantes. Monterrey ya bordea el riesgo del colapso. No es necesario ser un especialista para predecirlo: basta ver la ominosa nata gris que cubre diariamente a la capital nuevoleonesa para darse cuenta de la gravedad de la situación.

Y no es válido alegar que las mejoras en la conectividad benefician únicamente a clases medias y altas. Falso. En principio, el aire que respiramos no distingue narices proletarias y narices “fifís”. El oxígeno o la falta de este es absolutamente democrático. El cada vez más frecuente congestionamiento vehicular perjudica tanto a los automovilistas como a obreros, estudiantes y amas de casa que usan el transporte colectivo. Los atascos hacen perder tiempo a todos.

Lo ocurrido en Gómez Palacio, Durango, amenaza con tener consecuencias insospechadamente peligrosas al retrasar, o de plano desalentar, inversiones en obras semejantes. Por lo pronto, el Metrobús de Saltillo quedó en suspenso ante la muy probable negativa del Gobierno federal de facilitar los fondos necesarios para la obra.

Es fatal que el crecimiento del sector industrial y demográfico de la ciudad potencien el problema, cuando ya hay planes de coinvertir el núcleo fabril del valle de Derramadero en una ciudad satélite. ¿Cómo podrán conectarse en forma rápida y segura los dos centros de población, cuando la carretera que los une registra atascos vehiculares un día sí y otro también?

Resulta incomprensible que el Gobierno federal busque urgentemente el incremento de las inversiones tanto nacionales como extranjeras y la creación de empleos, mientras suspende de un plumazo proyectos tendientes a movilizar a empleados y obreros de las industrias que ya hay y las que sus gestiones, de ser exitosas, atraigan. Eso es tanto como querer meterse a la alberca sin querer mojarse.

Como los griegos

Al responder a las críticas de lo ocurrido en Gómez Palacio, donde a mano alzada suspendió el Metrobús, en la conferencia mañanera el Presidente acusó a sus críticos de no ser demócratas, pues, afirmó, palabras más, palabras menos, que así funcionaba la democracia en Grecia. En efecto, los atenienses se reunían en el ágora para resolver asuntos públicos, pero asistían todos los interesados en cuestiones atañederas al Gobierno de la ciudad, no quienes iban solo a recoger tarjetas que les permiten recibir subsidios gubernamentales. Además, votaban después de escuchar a oradores, arguyendo en pro y en contra del tema.

Hay diferencias, creo.
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