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Héctor Horacio Dávila
Héctor Horacio Dávila
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28 Marzo 2019 03:35:00
Creciendo
Tuve la oportunidad de ir a la inauguración de una fábrica coreana y realmente me sorprendí de la limpieza, el orden, las 5 S para acabar pronto, y estaba a un lado mío un buen amigo, quien me dijo: “Hay que aprender de los coreanos”. Y le respondí: “Compadre, en los años 60 Corea estaba más abajo en nivel educativo, en producción, en tecnología, en todos las ramos, más abajo que México, y ahora tiene empresas de primer mundo. La gran diferencia fue que le apostaron a la educación, a la investigación y al desarrollo”.

En sexenios pasados pedíamos que tan siquiera 1% del PIB se destinara a investigación y desarrollo y no se pudo lograr con Vicente Fox, Felipe Calderón ni con Peña Nieto, nunca se pasó del 1%, pues a cuentagotas salían los programas. Hoy, nuestro Presidente no solo no va a llegar al 1% del PIB sino que eliminó a cero los proyectos de innovación y tecnología. ¿Cómo quiere que salgamos adelante una nación de 128 millones de habitantes, que para 2050 vamos a ser casi 150 millones? Corea, con sus 60 millones de habitantes y controlando su tasa de natalidad, su crecimiento económico está al alza y no está a un lado de Estados Unidos; además, técnicamente está en guerra con Corea del Norte, pero tiene empresas como Samsung, KIA Motors o Hyundai, entre otras. El gran diferencial fue la educación. “No les des el pescado, enséñales a pescar”.

El Gobierno mexicano nunca impulsó que industrias mexicanas pudieran conquistar los mercados de otros países, siempre ha puesto trabas para todos los empresarios, inclusive para los más grandes como Cemex, Bimbo, Vitro, Alfa y otras. No ha tenido una cultura de ayudar al que va creciendo sino al contrario, de fregarlo, inclusive, el entonces secretario de Economía Bruno Ferrari, en su tiempo tenía el lema (con perdón de la palabra y de mis queridos 79 lectores) “QUE SE JODAN”, y en vez de facilitar la importación, exportación, los trámites, las cartas de origen, le daba largas para destruir al empresariado. En pocas palabras, se creía “diosito” y en un país como Corea si tienes una idea innovadora, una idea que va a sacar al país de donde está, te ponen institutos, universidades, fondos, asesores para que tu proyecto crezca y así todos los coreanos salgan beneficiados.

Señores, fue un gran tino traerse a KIA Motors porque los coreanos son como los judíos, en buen término. ¿Qué significa esto? Que se estiran unos a otros para que el negocio quede entre ellos mismos: se instaló KIA en Pesquería, Nuevo León, como todo mundo lo sabe, pero ya vinieron Kolon y varias compañías coreanas más que fabrican piezas de plástico, techos, asientos, tanques de gasolina e inclusive constructoras para levantar sus instalaciones. Ellos se estiran para crecer y en México el mismo Gobierno te estira hacia abajo y alguno otro empresario también, en vez de “puchar”, de avanzar, de ponerse adelante, de pelear por los intereses.

A este punto es al que quería llegar porque no hay ninguna empresa mexicana que le surta a KIA, pues no existe un desarrollo de proveedores 100% mexicanos porque el Gobierno no puso un cupo (para aquellos que no sepan, es un porcentaje de lo que se está fabricando). No veo por ningún lado un porcentaje de producto hecho en México por los mexicanos, no en territorio mexicano hecho por coreanos, eso es lo que nos ha faltado, eso es lo que hizo Corea: invitó a las empresas transnacionales, se enseñaron y la política era “sí produces, sí vendes, pero me enseñas cómo hacerlo”. ¿Por qué no peleamos eso? Recordemos eso y que no se nos olvide el Gobierno es un FACILITADOR para que el empresario crezca. ¡Ah! Por ahí falta el tema que tocaremos después de las universidades, que en vez de crear emprendedores, crean empleados. ¡Rompamos el paradigma, aún es tiempo! Desde mi pequeña trinchera yo lo estoy haciendo, pero debemos de ser más para poder cambiar este México que todos queremos. ¿Y ustedes qué opinan?
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