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Rubén Aguilar Valenzuela
Rubén Aguilar Valenzuela
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Rubén Aguilar Valenzuela. Licenciado en Filosofía, Maestro en Sociología y Doctor en Ciencias Sociales. Presidente Ejecutivo de Afan y Asociados, S.C. Es profesor de Ciencias Políticas y de Comunicación en la Universidad Iberoamericana. Fue Coordinador de Comunicación Social y portavoz de la Presidencia de la República (2004 al 2006) y también de la Secretaría Particular del Presidente (2002 al 2004). Ha sido consultor de UNICEF, UNESCO, OEA, PNUD, BID, BM, UE y agencias de cooperación de Holanda, Alemania y Estados Unidos. En México del IMSS, DIF-Nacional, INI, la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de la Ciudad de México y de la Coordinación Presidencial para la Alianza Ciudadana. Fue editor de la revista Cuadernos del Tercer Mundo. Editorialista de El Universal (México), El Financiero (México) y articulista de las revistas Estrategia y Proceso. Actualmente su columna se publica dos veces por semana en El Economista (México) y una veintena de periódicos de los estados. Escribe mensualmente en la revista Etcétera temas de comunicación política. Es autor de quince libros. Los más recientes: La comunicación presidencial en México 1988-2012 en colaboración con Yolanda Meyenberg Leycegui (2015), Los saldos del narco: el fracaso de una guerra, en colaboración con Jorge Castañeda (2012), y La Sociedad Civil en México (2012).

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29 Abril 2019 03:18:00
¿Cuál es el impacto de las mañaneras?
Se cumplen cinco meses de la comparecencia mañanera del presidente. Eso le ha garantizado estar muy Presente en los medios, pero no se conocen estudios que evalúen el impacto real del ejercicio.

La semana pasada se acaba de dar a conocer un primer trabajo en esa dirección y es la investigación del despacho Spin, Taller de Investigación Política. Los datos que presento son de ese estudio.

Del 1 al 17 de abril, el Presidente ha dicho 22 afirmaciones diarias que no se saben si son falsas o verdaderas y siete claramente falsas. En total 29 diarias y de seguir así 115 a la semana y 5 mil 960 al año.

Las que no se sabe si son falsas o verdaderas se dividen en tres: siete promesas que no se saben si se cumplirán o no; tres compromisos que están en la misma condición y 12 afirmaciones, por lo general comentarios, que no hay manera de saber si son o no verdaderos.

Un ejemplo de estos últimos sería la aseveración del Presidente que “la gente está muy contenta con las conferencias de la mañana” habría que hacer una encuesta, para saber realmente lo que piensa la gente.

En estos cinco meses del total de las afirmaciones dichas por el presidente, que suman 575, solo al 10% ha sido objeto de noticia de ocho columnas en algún periódico, para el caso La Jornada y Excélsior.

De los 6.2 millones de seguidores que el Presidente tiene en Facebook, 1.4 millones vio, en algún momento, la primera comparecencia mañanera y al segundo día ya solo 800 mil.

En marzo fueron poco más de 500 mil diarios y en abril 400 mil diarios. La audiencia en este medio sigue a la baja.

El promedio diario de cada comparecencia mañanera es de 1 hora 20 minutos. Al principio el Presidente admitía entre 16 y 18 preguntas y últimamente solo entre seis y ocho. Se alarga en las respuestas, para que le pregunten menos.

En estos cinco meses las 10 palabras que más ha utilizado son: corrupción (869); pueblo (486); conservador (240); neoliberal (236); vamos bien (86); vamos poco a poco (86); debate (76); porfiriato (64); fifí (64) y saqueo (64).

Las frases más usadas, para no responder a las preguntas de los periodistas son: no sé (57); no tengo información (50); tengo otros datos (5). Con mucha frecuencia evade la pregunta o responde con algo que nada tiene que ver con esta.

Según Spin, el Presidente no parece tener claro el mensaje que quiere transmitir cada día. Hay comparecencias en las que se han presentado tres temas muy distintos. Y a esto se añade la distorsión temática que se produce a partir de la repuesta a las preguntas.

La investigación muestra que el Presidente se repite mucho en lo que dice y cada vez sus intervenciones, que son todas previsibles, despiertan menos interés entre los periodistas y las audiencias.

Cada mañana, la mayoría de las preguntas, que son a modo, las hacen supuestos periodistas de medios desconocidos, que son afines al Gobierno. En 20 casos, el presidente ha elogiado al que pregunta.

Y cuando un periodista de los medios más conocidos hace alguna pregunta que resulta difícil o comprometedora para el Presidente, de inmediato es agredido y recibe amenazas en las redes, según la investigación de Spin.

Queda mucho por investigar y saber con datos duros el impacto real de las comparecencias mañaneras.

Ahora es muy evidente que como opinión publicada marcan la agenda, pero no es claro si estas también generan opinión pública.
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