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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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21 Septiembre 2018 04:00:00
¡Cuánta razón tenías, Rousseau!
Jean-Jacques Rousseau eminente escritor e intelectual del periodo de la Ilustración, sostenía en un tratado de su autoría, que lleva por nombre Emilio, o de la Educación, publicado en 1762, que el hombre es bueno por naturaleza y que es culpa de la sociedad que se corrompa.

Esta aseveración parece que cobra vida en los senadores y diputados de la actual Legislatura federal, la cual se ha distinguido por que los nuevos legisladores se han dedicado a lanzar propuestas y pronunciamientos cargados de un alto sentido social y una evidente buena voluntad. Atrás quedaron ya las constantes iniciativas cargadas de malevolencia e insensibilidad, que invariablemente buscaban poner contra la pared al gobernado.

Ahora, por alguna extraña razón, todos los diputados y senadores son buenos y han creado un ambiente de paz y armonía. En lo que va de la Legislatura no ha habido un solo parlamentario que ocupe la tribuna para proponer un nuevo impuesto o una ley restrictiva de los derechos de los ciudadanos, como era su costumbre.

Incluso, el diputado federal y exgobernador de nuestro estado, el priista Rubén Ignacio Moreira Valdez, manifestó hace días que retomará su propuesta de modificar la Ley del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores, con la cual intenta prohibir que este organismo ceda, enajene o transfiera a personas físicas o morales los créditos otorgados a trabajadores, aun cuando se encuentren vencidos.

“Es fundamental que no desvirtúe el objetivo con el que fue creado, toda vez que esta institución no fue concebida como un negocio, sino como un derecho de toda persona”. Además, dijo que uno de los principales problemas que trae la enajenación de la cartera en mora de Infonavit es que las empresas que la compran utilizan mecanismos para la cobranza que ponen en riesgo no solo el patrimonio, sino la dignidad de los trabajadores, a través de prácticas fuera de la ley que implican simulación de actos jurídicos, por medio de falsas o ilegales notificaciones de embargo.

Bastante de cierto tienen las aseveraciones que el diputado coahuilense vierte sobre ese instituto federal, el cual, a raíz de una modificación a sus principios, misión y visión realizada en el año 2001, época de Vicente Fox, dejó de ser una institución con sentido social y sin fines de lucro, para convertirse en la más voraz generadora de deudas impagables para los trabajadores y devoradora del salario.

Es extraño que hasta hoy nazca el interés por acabar con los abusos del Infonavit, pero más extraño resulta que quien propone frenar los mismos sea el exgobernador del estado de Coahuila, en donde el año pasado el Poder Judicial del Estado destinó bastantes recursos para dar fluidez a los procedimientos legales promovidos por esta dependencia.

Incluso, fue aquí en donde se permitió que en el 2017 la dependencia se adjudicara ilegalmente las viviendas de cientos de derechohabientes de Ciudad Juárez, Chihuahua, a los cuales un juez civil del municipio de Torreón les notificó ilegalmente las demandas, a través de un edicto publicado en el Periódico Oficial del Estado, lo que evitó que pudieran defenderse e inevitablemente perdieron su patrimonio. Ojalá Rousseau tenga razón y estas milagrosas transformaciones se sigan dando, por virtud del cambio en las políticas.
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