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Héctor Reyes
Héctor Reyes
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01 Marzo 2019 03:56:00
Cuarón el lasallista cineasta
Son los nombres que más se repiten en México en las últimas semanas: Alfonso Cuarón y Roma, su más reciente película nominada a 10 premios Oscar y ganadora de tres estatuillas: Director, Fotografía y Mejor Película de Habla No Inglesa.

En todos los medios y en redes sociales las fotos donde el cineasta sostiene los galardones obtenidos hasta ahora lo muestran sonriente, feliz.

Pero no siempre fue así. En los inicios de su carrera el ahora laureado director pasó épocas difíciles, incluso de pobreza, como él mismo ha reconocido.

Cuarón vivió en casas de amigos, viajaba en un viejo auto compacto y no pocas veces se alimentó de la comida gratis en los eventos sociales.

El 20 de julio de 1969 Alfonso Cuarón Orozco, de 8 años, miraba desde el departamento de su familia en la Ciudad de México a la oscura noche. Minutos después de las 8 había visto en una televisión blanco y negro a Jacobo Zabludovsky narrar la llegada de Neil Armstrong a la luna. Ese niño, de hoy 57 años, triunfó como mejor director en los Oscar con Gravity, una película de astronautas que convenció a la crítica y arrasó en las taquillas de todo el mundo durante 2013 y ahora, en el 2019, lo vuelve hacer con Roma.

“Este güey decía que quería ser astronauta”, dice Carlos Cuarón, hermano menor de Alfonso. En aquellos años había mucha información sobre la carrera espacial entre rusos y norteamericanos. “Había ido a Washington y había visto el Apolo. Estaba obsesionado con eso”, señala. Todo cambió pocos años después, cuando el padre de los niños, un científico centrado en la medicina nuclear, le obsequió una cámara Pentax en su cumpleaños número 12.

Un año después, con su dinero, Cuarón compró una Minolta súper 8. “Nos volvió la vida insoportable a sus hermanos”, dice Carlos, que junto a sus otros dos hermanos, su madre y su nana fueron actores y protagonistas de decenas de cortometrajes caseros.

La casa de los Cuarón se encontraba en la calle de Tepeji, en la colonia Roma, el céntrico barrio de la ciudad de México. Nada queda ya de los cinco cines que había en la zona. Fueron reemplazados por edificios de viviendas o centros de espectáculos. Hacia finales de los 70 esas salas eran un refugio para Alfonso, un estudiante de escuela lasallista, que pasaba tardes enteras en las sesiones de permanencia voluntaria.

Era un chico “tímido, que no se integraba mucho”, según Mariana Elizondo, su primera esposa.

El ahora reconocido cineasta trabajó como burócrata en una oficina gubernamental. También fue asistente de camarógrafo, editor y operador técnico.

En México, cuentan quienes le conocen, se le cerraron las puertas para hacer cine.

Fuera de su país encontró el camino que lo llevó al éxito en Hollywood.

Alfonso Cuarón nació en 1961 y la película Roma cuenta el entorno social y político de la época que marcó la vida del cineasta.

Y también la separación de sus padres.

Es en esta época cuando se fortalece el lazo de cariño hacia Liboria Rodríguez, quien trabajaba para la familia y era la nana de Cuarón. “Libo”, como le llama, fue como una segunda madre para el niño.

Para escribir el guión de Roma, Alfonso Cuarón solía permanecer horas recostado en un sillón, con los ojos cerrados y una libreta a la mano.

Era, contó a la revista Letras Libres, una forma de abrir una puerta a la memoria y rescatar recuerdos. Escribirlos en el desorden en que se presentaban

Ese “proceso de investigación” duró varios meses. Fue una reconstrucción casi obsesiva de sus años de infancia que concentró en ese trágico 1971.

Para algunos esta metodología es una muestra de la evolución de Cuarón como cineasta. Otros ven un rasgo de la personalidad que le acompaña desde sus primeras filmaciones.

Solo hay que ver la meticulosa reconstrucción de los escenarios de 1971 que aparecen en la película, como la matanza de estudiantes donde hay escenas idénticas a las fotografías del momento.

O los artículos de utilería para recrear el interior de su casa. El director contó a la revista que dio a su equipo de producción una lista de los juguetes y objetos que deberían estar dentro de algunos cajones.

Cuando le preguntaron en qué escena se iban a abrir respondió: “Los cajones nunca se van a abrir”…

Yo soy Lasallista como Cuarón y me da gusto que un mexicano como él triunfe así.


PUNTO Y APARTE

Después de las respuestas

desagradables vertidas por el diputado Fernández Noroña, después de que el empresario saltillense y exdiputado federal Mario Mata lo “descubriera” en Las Vegas, Noroña, según unas publicaciones en Twitter el jueves 28 de febrero, dijo que estaba por formular una ley que prohiba y sancione a los civiles por INSULTAR a los diputados federales… ¡válgame! diría “El Cande”, saque sus propias conclusiones estimado lector.

Buen fin de semana, ¡¡ánimo!!
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