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Joel Almaguer
Joel Almaguer
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Inició sus estudios en la Universidad Autónoma de Coahuila, donde tuvo como maestros a Gerardo Monjarás y en sus últimos años al reconocido pianista regiomontano Gerardo González. Ha desarrollado su actividad musical como pianista en danza y como acompañante de cantantes principalmente. Ha participado en musicales como pianista. Imparte diplomados en historia de la música para la UAdeC. El año pasado vivió en Francia donde tuvo oportunidad de compartir su talento musical. Música Sobre Ruedas es un proyecto que ha desarrollado para compartir música en espacios públicos. Actualmente también es miembro de la Orquesta Filarmónica del Desierto donde participa activamente en el Coro Filarmónico. [email protected]

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16 Febrero 2020 03:40:00
Cuarteto para el fin de los tiempos
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El Cuarteo para el Fin de los Tiempos es una rara obra colmada de belleza. Hay algunos casos, pero contados, en los que el cuarteto está conformado por un piano, un chelo, un violín y un clarinete. Sin embargo el resultado es de una profundidad excepcional.

Eso quizá debido a la fortuna o mala fortuna, pues Olivier Messiaen, su autor, estaba, a sus 31 años, preso en Görlitz, Alemania. Francia había entrado en la Segunda Guerra Mundial y Olivier Messiaen fue enviado como asistente médico, pues su miopía era tan alta que no podía participar en el campo.

Sin embargo en 1940 fue capturado y enviado a la ciudad alemana. Ahí conoció a los músicos -todos ellos profesionales-, que conformarían el cuarteto y para los cuales escribiría una de las partituras más bellas de la música del siglo 20.

Ayudado por un guardia llamado Carl-Albert Brüll, Messiaen se hizo de papel, lápiz y unos instrumentos maltrechos. Todo bajo la mesa, pues las situaciones no eran fáciles y las penurias y torturas no eran raras en ese campo alemán.

Sin embargo, ahí, recordando a la perfección Peleas y Melisande, la ópera de Claude Debussy, como un refugio contra la adversidad, Messiaen escribió el cuarteto.

La profundidad musical va de la mano con el fervor católico del compositor y lo notamos al leer los ocho movimientos que componen la obra: 1, Liturgia de Cristal, en donde el mirlo canta antes del alba y el cielo se convierte en algo eterno en los acordes del piano. 2, Vocalise para el Ángel que Anuncia el Fin de los Tiempos, donde el color inunda los sentidos.

Para el 3: Abismo de Pájaros, el clarinete solo que entona una melodía llena de tristeza y de una lentitud dolorosa. El 4, Intermède, donde los instrumentos melódicos juegan en un scherzo vibrante.

En el movimiento 5, Alabanza a la Eternidad de Jesús, notamos el fervor en medio de la tormenta, donde Messiaen adora al eterno. En el 6, Danza de la Ira, es para las siete trompetas, el fin de los tiempos se acerca y las trompetas del Apocalipsis lo anuncian, porque es el fin de todo y los justos irán con Dios.

Mientras que el movimiento 7, Enredo de Arcoiris, es para el ángel que anuncia el fin de los tiempos, el color lo ilumina todo, resplandece y nos transforma llenándonos de un éxtasis místico, divino. El 8, Alabanza a la Inmortalidad de Jesús, está lleno de profundidad reverencial, un último movimiento que poco a poco eleva al Jesús hecho carne y lo asciende a la diestra del padre. Messiaen escribió estos movimientos y sus características, y a nosotros no nos queda duda que ha logrado transmitir, como en toda su obra, su fe inagotable.


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