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Inés Sáinz
Inés Sáinz
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29 Mayo 2010 03:44:23
De vuelta a Alemania
Las vueltas de la vida me han traído después de cuatro años (Mundial de Alemania 2006) a la siempre solitaria y carismática provincia germana de Herzogenaurach.

Recordaba este ambiente, este olor a campo regado y trabajado. Ahora los protagonistas que me han traído hasta acá no son la selección de Argentina sino nuestra Selección Mexicana que está aquí terminando su pretemporada de preparación de cara a Sudáfrica.

Al llegar he sentido un contraste absoluto entre lo que encontré en estas tierras teutonas y lo que vengo de vivir en Madrid. En el interior de la selección española se entrenan diariamente frente a miles de seguidores, los jugadores tienen atenciones con ellos y la prensa encuentra diariamente una nota relevante y colorida. Se llenan día a día del calor de su gente y en ese país no se habla más que del gran éxito que le espera a su selección en el continente africano.

Mi comparación no es en ningún momento para criticar el hermetismo de los nuestros. Aquí el ánimo aunque es bueno tiene por compañera a la soledad. Se viven tiempos de recogimiento, ni la tv se puede considerar compañía porque los canales en el hotel son sólo en alemán; se salva MTV que también al cabo de un tiempo es repetitivo. Los nuestros ya no encuentran ni en el videojuego más actualizado una fórmula para acompañar las horas que aquí parecen que tienen más minutos.

Pero lo que sucede aquí es exactamente lo que Javier Aguirre quería que ocurriese, que se obliguen a descansar, a tener momentos de meditación, a encontrar en su ser la viva esencia del campeón. Los obliga a soñar y me atrevo a asegurar que esos sueños han volado tan alto como jamás ha conseguido llegar México en un Mundial.

Pero ayer fue una noche atípica para su ya acostumbrada reclusión. Aguirre ha recurrido a viejas prácticas del pasado (su primer Mundial como entrenador) se ha puesto generoso y los ha invitado a cenar fuera (aunque en grupo) algo que les ha caído tan bien como un vaso de agua en el desierto.

Quiero pensar que este recurso lo ha utilizado para acercarse más a ellos (es notorio que Aguirre ha cambiado su forma de trato hacia los jugadores en esta etapa, siendo más reservado y guardando distancias) y encontrar en un terreno más suave las palabras de motivación que sean necesarias para sacudirse de una vez los pasados tropiezos en tierras europeas y escribir al menos en los siguientes dos juegos una historia diferente. Una historia que les brinde la confianza de saber que llegarán fuertes y con actitud ganadora a la esperada cita del 11 de junio en el estadio Soccer City.

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