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Redacción
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13 Abril 2013 03:00:48
¿Debilidad interna?
Por: Manuel J. Jáuregui

Pudiera ser que se trate de un bachecito insignificante, pero también que algo le está faltando a nuestra economía para carburar bien: o chispa o gasolina.

Llamó poderosamente la atención que cifras oficiales confirmaran que la producción industrial mexicana inesperadamente cayó a un ritmo no visto desde el 2009, coletazo de la crisis financiera del 2007-2008.

Las manufacturas cayeron casi un 1 por ciento en febrero, pero la construcción un poco más de DOS por ciento, según nuestro valioso INEGI.

Pocos analistas esperaban esta caída, pero claramente Banco de México sí contaba con la información suficiente para detectar un enfriamiento en nuestra economía, ya que justo hace un mes redujo las tasas de interés de referencia en medio punto.

Esto hicieron, seguramente, para estimular la economía dosificándole un poco más de gasolina.

Ahora que, por otra parte, simultáneamente con esta caída en nuestra producción industrial, ha aparecido un chispazo en la inflación.

Algunos dicen que éste es “estacional” y que ha sido disparado por alzas desmedidas en algunos productos agrícolas como el tomate.

¿Y qué tal si no?

Los pronósticos económicos a veces son más magia que ciencia.

Así como la caída en la producción sorprendió a muchos, igual pudiéramos estar iniciando una miniburbuja inflacionaria.

Lo único cierto es que por angas o mangas algo le restó dinamismo a la economía mexicana en este primer trimestre.

Y ello a pesar de que está entrando inversión extranjera (dólares) a lo bestia a nuestro país.

Ante una presentación en el Senado, el presidente de Banxico, Agustín Carstens, informó que nuestra atonía actual obedece a debilidad en el consumo interno, pero que espera en la segunda mitad del año que se recupere.

Ahora que si la debilidad está en nuestro mercado interno (aunque no puede descartarse que sea en el sector exportador: por un lado no crece la economía norteamericana, nuestro principal socio comercial, y por otro la fortaleza del peso resulta perjudicial para este sector) la solución resultaría fácil: queda en manos del Gobierno ESTIMULARLO.

Ello, con incentivos, agilizando el crédito y bajando aún más las tasas de interés, aunque la inflación se pase un poquito por encima de la meta prevista.

Consideramos que es preferible crecer con un poco de inflación, que contraernos sin ella.

Mas con lo anterior no está de acuerdo el actual gobierno de Banxico que le da prioridad al combate a la inflación.

Presentimos que esta situación actual desatará eventualmente un debate entre los “illuminati” respecto a cuál debe ser el papel de nuestro Banco Central: concentrarse en matar la inflación o, de una manera prudente y sin exageraciones, hacer lo posible para estimular el crecimiento.

No crean ustedes, amigos lectores, que ésta es una discusión académica que carece de influencia sobre su vida cotidiana.

¡Todo lo contrario!

Piensen en lo siguiente: en un plazo relativamente corto se vence el periodo de algo así como DOS de los miembros del Consejo de Gobierno de Banco de México, y en el tercer año del presidente Peña Nieto CARSTENS MISMO cierra su ciclo.

Es decir, que en las manos del actual Presidente está la decisión de con qué tipo de mentalidad económica renovar el gobierno de nuestro Banco Central: si con los mismos economistas o con otros.

Puede poner a keynesianos o a marcianos; es decir, estará en manos del actual Gobierno cambiar la mentalidad con la que opera hoy nuestro Banco Central.

No decimos que lo hará, simplemente que lo puede hacer si así lo desea o considera imperativo el Presidente.

El argumento a favor de renovar o repetir puede variar según las circunstancias en las que se encuentre México llegado el momento.

Si persiste la atonía y se estanca nuestra economía habrá en el Poder Ejecutivo un imperativo por estimular el crecimiento.

Por otra parte, si esta caída en nuestra producción fue sólo un bache y la inflación resultó estacional, igual repite la fórmula actual.

Lo importante aquí es hacer notar que PUEDE (énfasis en lo condicional) darse un cambio de rumbo en Banxico, y que será uno que directa o indirectamente afectará a todos los mexicanos.

Por un lado pudiera ser que tengamos un entorno económico de precios muy estables sin crecimiento, o bien lo contrario, con crecimiento, pero precios inestables.

Estén pendientes.

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