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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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02 Julio 2019 04:06:00
Desbordado
Durante tanto tiempo las izquierdas se quejaron del triunfalismo de los gobernantes en sus informes que resulta paradójico que hoy aplaudan con tanto entusiasmo el informe (¿o preinforme?) más triunfalista de la historia.

Es verdad que López Obrador no ofreció información nueva. Todas las mañanas, en sus primeras 145 conferencias de prensa, ha ofrecido pequeños informes que ayer incluyó en un texto más largo. Hay que aplaudirle el esfuerzo de dar transparencia al ejercicio de Gobierno en un país en que los presidentes se resistían a hablar con periodistas, pero el optimismo de todas las mañanas (“vamos bien, requetebién”) se desbordó ayer.

Los conceptos eran los mismos de siempre, pero aumentados. Los gobiernos anteriores no fueron más que “un régimen corrupto y despiadado”. Hoy no vemos un simple cambio de administración, sino la construcción de “una patria nueva”. “Con lo conseguido en siete meses sería suficiente para demostrar que no ha sido más de lo mismo”.

El Gobierno ya no permite ni tolera la corrupción. “Están prohibidos el nepotismo, el amiguismo, el influyentismo”. Se redujo el robo de combustible en 94 por ciento. Ocho mil elementos del Estado Mayor Presidencial han dejado de cuidar al Presidente porque “al Presidente lo cuida la gente”.

En las compras de Gobierno “hemos obtenido ahorros por 113 mil millones de pesos”. Se han eliminado secretarios particulares, directores generales adjuntos, delegados en los estados y otros cargos.

Lo que no dijo el mandatario es que los recortes han afectado también servicios importantes, como la salud pública. Quienes tienen mayor influencia política pueden revertir los recortes, como ocurrió con el Instituto Mexicano de la Radio, pero otras instituciones están enfrentando crecientes dificultades para cumplir con sus responsabilidades.

López Obrador presentó como grandes victorias acciones lamentables. “Ya se canceló la mal llamada reforma educativa”, dijo, cuando en realidad se ha borrado la oportunidad de elevar la calidad de las escuelas públicas contratando a mejores maestros y evaluándolos.

El aeropuerto de Texcoco también se canceló, dijo, porque “ustedes lo decidieron”. La realidad es que las encuestas señalaban que el proyecto era apoyado por la mayoría, pero la consulta fue hecha para arrojar el resultado que el presidente quería. López Obrador reconoció que “Ya se inició la construcción de la refinería de Dos Bocas”, pero el proyecto no cuenta todavía con todos los permisos y estudios necesarios. En contraste, los estudios ambientales del aeropuerto de Santa Lucía se están haciendo con mucho cuidado para evitar “campañas de sabotaje legal”.

Para el presidente la función del gobierno, más que proveer servicios públicos, es repartir dinero a los pobres. Así, mientras el gobierno recorta el gasto público, incluida la inversión, eleva fuertemente las dádivas a estudiantes, campesinos, adultos mayores y otros grupos. Es positivo que se ayude a quienes más lo necesitan sin pasar por intermediarios, pero los recortes se están haciendo sin prestar atención a los problemas que están generando.

Todo gobierno tiene aspectos positivos y negativos y el de López Obrador no es excepción. Su triunfalismo, sin embargo, rebasa todos los límites que hemos conocido. Este optimismo desbordado puede convertirse en una trampa que le impida ver los riesgos que algunas de sus políticas están generando.

En plataforma

En una plataforma enorme en el Zócalo se encontraban solamente el presidente, su esposa, la jefa de gobierno de la Ciudad de México y el presidente de la Cámara de Diputados. No estaban ni el presidente del Senado, Martí Batres, ni los gobernadores en lo que se suponía era un informe a toda la nación. No hubo explicación.
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