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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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06 Octubre 2019 12:02:00
Despedida de soltera entre manzanos
QUERIDOS AMIGOS: Agradezco infinito a Dios por permitirme nuevamente estar este domingo con ustedes, deseando con toda el alma que todos en sus hogares gocen de total salud y unión familiar, que en ocasiones no es nada sencillo.

Con gran alegría y con algo de nostalgia debo ser sincera, les comparto mi experiencia de una despedida de soltera entre manzanos, que me llenó el alma de alegría, de paz, de amor, de compañía, de tolerancia, de compartir, de respeto, de buenos deseos, de paseo por la naturaleza, del caminar hacia lo desconocido, del aire puro, del viento, uff, no acabo… verán, pues tengo un grupo de amigas muy queridas, que nos hacemos llamar las “coyotitas”, ya que trabajamos juntas por varios años en un área donde se cuidaba el medio ambiente, pero la verdad nosotros hasta la fecha somos de completo ambiente (jajaja), a medias nada. Casi a diario nos tomábamos 10 minutitos antes de empezar con las actividades matutinas con risoterapia, solo faltaba que una se riera de algo, y todas empezábamos con risas y literal carcajadas que seguramente más de dos se contagiaban. Unos compañeros, recuerdo, llegaban a nuestro lugar y decían: oigan yo quiero de eso, y nosotros ¿qué cosa? Pues no sé, pero cómo le hacen para estar risa y risa, queremos estar a tono también, y realmente eso se llama actitud positiva, pues en todos lados se cuecen habas que limitan el buen compañerismo en el trabajo.

Y bueno, pues les cuento que una de mis queridas amiguitas de este grupo tan bello, se nos casa, y como era obvio, pues nos organizamos para la tan esperada despedida de soltera, definitivamente andábamos eufóricas, estábamos esperando con ansias este fin de semana juntas, ya que por la demanda de trabajo de cada una, ya no es fácil coincidir.

Y bueno pues ahí vamos cuatro en el carro, rumbo a un centro comercial cercano, parecíamos niñas, literal, yo más que ellas debo confesar, la alegría de estar con ellas, el ir hacia la sierra, estar en contacto con la naturaleza me emociona y más con las queridas amigas. Como teníamos hambre, Jesús bendito, compramos de todo lo que a cada una se le iba antojando, debo decir que sí llevábamos lista, pero pues ya saben cómo es una de antojada.

Pues ya al llegar a ese paraíso, lleno de manzanos, ya casi todos sin manzanas, pero uno que otro aún gozaba de tener en sus ramas las exquisitas y jugosas manzanas, ya se imaginaran el atracón que nos dimos, de verdad qué delicia amigos, y lo más padre pues fue ir a pizcar todas, entre risas, carcajadas, chistes, recuerdos, experiencias nuevas cada minuto estando ahí, llenamos bolsas (ecológicas) y las chamarras de manzanas. E íbamos come y come, batallamos, y eso que ya habíamos comido, bueno más bien devoramos, llegando y haciendo leña como se dice, hubo de todo, carnita, portobello, pollito, papas, chilacas con queso, espárragos, quesadillas, vegetales, y claro un clamatín, o dos. Así como una cervecita, que no debe faltar en una carnita asada. El paisaje eran montañas, cerros verdes, florecitas silvestres de todos colores, morados, amarillos, blanco, violeta, ojos de tigre, de esos que le soplas y nos peleábamos por soplarle a estas alturas (jajajaj) me acuerdo y vuelvo a reír. Ya después de pizcar, el hambre pues vuelve a hacer de las suyas y el recalentado de tanta comida, y qué les cuento que dejamos nosotras muy chulas elotes asándose y nos fuimos a la pizca, y cuando llegamos con ganas de comer elotes, pues obvio se hicieron carbón, y ahí estamos otra vez a carcajadas…, y de ahí pasamos a bostezar y una a una nos fuimos quedando dormidas, sin querer, pero el cansancio acumulado y estrés de la semana, cobró sin duda factura. Y de repente llega otra amiguita, ya tarde, y me despertó su llamada para que le abriera el portón, y woow que belleza de cielo, había la Vía Láctea en todo su esplendor, el viento fresco puro que aún tenemos y que habrá que defenderlo con uñas y dientes. Esos pulmones verdes que hay que cuidarlos.

De verdad es un regalo estar ahí con tanta belleza y en invaluable compañía, dice mi amiga que recién llegaba, pensé que andarían bailando apenas, y cuál fue su sorpresa que hasta en pijama le fui a abrir, ha pasado más de una década, y el cambio y crecimiento personal es visible, maduras, sabias, esa hermosura del alma, que día a día se fortalece con las vivencias del día a día de cada una. Y al otro día el cafecito, en pijamas, entre las florecillas y manzanos, haciendo estiramientos, la vida nos ha ido moldeando sin duda, ya no aguantamos las desveladas de hace unos años atrás, pero la amistad va creciendo y afianzando con el tiempo, hasta damas de honor seremos, algo bueno debemos de haber sembrado en nuestra querida nip nip, así le decimos de cariño, con esos bellos ojos rasgados y su cabellera negra azabache… Querida Melissa, deseando que tu nueva vida esté llena de alegrías y bendiciones siempre, gracias por esta bella e inesperada invitación de ser tu dama, la invitación y forma tan bella de hacérmelo saber fue muy creativa como solo tú lo sabes hacer, pues eras la mejor diseñadora, ¡felicidades! Gracias Erikita, Gabita, Marivelita, por todo, las quiero mucho. Y solo fue una pincelada porque faltó mucho que contarles, pero ya se me acabó el espacio. Un abrazo fraterno, viva el otoño, su amiga Verónica, Diosito por delante.
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