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Eduardo Castañeda Sarabia
Eduardo Castañeda Sarabia
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Eduardo Castañeda Sarabia es originario de la Ciudad de México(1976) Periodista, devenido maestro, columnista, arreglista y compositor, empresario restaurantero y crítico cinematográfico-musical. Mitad capitalino, mitad regiomontano, escribió seis años para el diario Reforma, ofreció cátedra durante un año, y llenó estómagos por el resto de sus días en El Hijo de la Tostada, el restorán de su propiedad".

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25 Agosto 2008 07:36:00
Desperdicio fílmico
No es bonito eso de andar haciendo y deshaciendo películas. A uno le gustaría que su trabajo fuera de disección, de escoger sólo lo mejor, entre puros productos de calidad.

Pero esto no es así. Para que haya productos sobresalientes, inmaculados, debe haber material con desperfectos, que evidencian fallas y carencias. "Amor, Letra por Letra", para mi pesar, mexicana, es un filme al que todo le duele.

Producida por Coco Levy, el filme es un intento de chick flick (película romántica para mujeres), en donde la protagonista, Hanna (una bella, pero volátil Silvia Navarro) es pretendida por una tercia de hombres, carismáticos como un trío de tortas, y tan cursis y acartonados como usted pueda imaginarse.

Con poco tino, las pocas situaciones cómicas y a las que podía sacarse jugo, se quedan en eso, meras situaciones inconclusas: con los secretos bancarios, se quedan muy por debajo de lo cómico. Y con lo de los padres que añoran que los hijos se vayan, muy recurrente en la cinta, eso pudo salvarla y volverse un eje central, pero queda como una mera coincidencia.

La cinta se instala primeramente como comedia, demasiado ligera; pasando por drama familiar de menores consecuencias, pretende satirizar en algunos momentos, y termina como con enredos. Eso, muy mal llevado por Luis Eduardo Reyes, vuelve tedioso el producto en su primera media hora.

Rescato la aparición de “El Chivo” Nicolás Echeverría, que con 8 parlamentos es lo más sabroso del filme, el único personaje bien delineado y con peso específico. Fuera de él, nada: por el contrario, le ofrezco un aplauso a Octavio Ocaña, quien interpreta al niño Gaspar, el personaje más repulsivo, anodino y displicente del cine mexicano en años recientes, sólo detrás de Bruno Bichir en "Crónicas de un Desayuno".

Si Silvia Navarro se estaba esperando a actuar en cine hasta tener un papel digno, eligió la peor oportunidad: el filme, como dice en cierto momento la protagonista, “es casi malo”, y optó por mostrar su elegante figura semidesnuda en una película indiferente, y que pasará a la historia por su mediocridad y falta de recursos técnicos, estructurales y de
discurso.

"Amor, Letra por Letra", sirve meramente como promoción para ciertos actores, ya sea de televisión o de comerciales. No activa la economía, y hace que a muchos nos persista la creencia de que el cine mexicano crea de vez en cuando, con genios como Carlos Reygadas, garbanzos de a libra.

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