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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila, Presea Trayectoria "Antonio Estrada Salazar" 2018

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05 Febrero 2020 04:05:00
Después de diez años llega un programa social: Manolo
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En cada ciudad del país existen colonias de todos los niveles. Aquellas que están regularizadas puede ser desde las más humildes, así como aquellas en donde viven familias con un nivel socio económico demasiado altos o privilegiados.

En lo que respecta la cabecera municipal de Saltillo, en el ámbito de la construcción solo hay tres clases de nivel de casas considerados en tres o categorías habitacionales.

Las casas habitacionales dentro de la categoría “C”, son aquel segmento cuyos hogares tienen como ingreso o estilo de vida menor a las de clase media; y en teoría la gente tiene un promedio de estudios incompletos en primaria, o bien terminado educación básica y media para concluir con alguna carrera técnica.

Aquellas viviendas de clase “B”, son aquellas familias cuyo estilo de vida es ligeramente superior a la clase mencionado anteriormente, teniendo un nivel educativo de universitaria hasta la licenciatura y viven en casas o departamentos propios de lujo, o cuentan con todas las comodidades, y también sus casas están hechas de material de segunda mano o primera dependiendo, según sus ingresos.

Por último, queda la clase “A” que son aquel segmento de más alto nivel de vida con una educación de licenciatura o mayor. En estos hogares viven en lugares de lujo con todas las comodidades y hasta en muchos casos son edificaciones ostentosas. Algo que también los distingue es que son identificadas bajo el concepto de zona residencial.

Sin ser discriminativo pero muchos políticos suelen marcar estas diferencias, sobre todo los alcaldes de cada ciudad son quienes lo hacen muy marcado estas diferencias, haciendo una discriminación total, sus acciones de obras.

Algo que no debería de suceder puesto que tanto aquellas viviendas consideradas como clase “A”, “B”, y “C”, todos pagan por igual las mismas contribuciones locales; como lo es el pago de un predial, derecho de drenaje, luz, pavimento, entre otros más; aunque hay municipios que usan diferentes conceptos en sus contribuciones pero al final hay un pago de impuesto obligatorio para que los Ayuntamientos puedan brindar los servicios básico y su mantenimiento como las áreas verdes, limpieza, luz, etc.

El punto es que, si todos los ciudadanos pagan por igual contribuciones y viven dentro de la mancha urbana, una parte de la ciudadanía siempre se cuestiona sobre a dónde van sus impuestos, pero lo más frustrante es el olvido de las autoridades locales comenzando con sus alcaldes porque se preocupan más por hacer obras y darles atención a los servicios básico en aquellos sectores de clase baja y pobreza extrema; olvidándose del resto de la población.

Está tan marcada la discriminación entre la población hace suponer que esos alcaldes consideran que quienes pertenecen a un sector económico de media hacia arriba; no carece de necesidades y por lo tanto destina más atención a aquellos que son pobres o pobreza extrema, pero al momento de cobrar impuestos locales ahí sí ante los ojos de las autoridades todos son iguales.

Una injusticia por la falta de criterio o ediles con cabeza alcornoque que administran disparejamente a sus ciudadanos ya que los programas que diseñan no lo aplican para todos parejos sino solo para posar en las fotos en los sectores humildes.

Un ejemplo de lo anterior está la ciudad de Torreón, en donde su alcalde Jorge Zermeño Infante se ha olvidado de la zona residencial como lo es, el “Campestre la Rosita” y “Torreón Jardín”, en donde sus calles y avenidas principales están en condiciones paupérrimas, llenos de pozos por donde quiera; asemejándose a un escenario de un bombardeo de granadas, o lluvia de meteoros dejando testimonio de su paso. Una verdadera lástima y tristeza ver esas calles, pero lo peor de todo, es que en aquel municipio existe un impuesto de Conservación de Pavimento que se lo pasan por el “arco del triunfo”.

En el caso de la cabecera municipal de Saltillo, por muchos años sus alcaldes se habían olvidado de los sectores residenciales o clase media, atendiendo solamente al resto de la población.

Pero en la actual administración, ahora sí que su slogan “Todos por Saltillo”, es parejo sin importar el nivel socio económico del sector, es decir, todos van incluidos. Tal fue el caso de la colonia “La Rosaleda” que es una de las muchas residencias que por necesidad de la carencia de seguridad que impera en el país se vio obligada a levantar bardas en su perímetro, algo que en el pasado sucedió en muchísimas colonias de esta cabecera municipal sin importar el nivel económico de los hogares. Lo único malo de este aislamiento es que tanto los ciudadanos o resto de la población, así como autoridades tienen el concepto que son autosuficiente y estos sectores son olvidados no solo por las autoridades, así como muchos servicios en sus áreas verdes, o bien también en el tema de seguridad en donde la policía no hace sus rondines bajo la falsa justificación de que no los dejan entrar.

Así como “La Rosaleda”, hay otras colonias que viven este triste abandono, pero siempre pagan sus respectivos impuestos locales igual que todos.

Pero ahora se encuentran de júbilo porque después de más de diez años llegó uno de los programas del Ing. Manolo Jiménez Salinas; “Saltillo se Prende”, integrándonos a esta trasformación de luz pública para cambiarla al sistema de tipo led, y arreglando la electrificación de la misma que desde un principio la constructora entregó mal y con alto riesgo de peligro porque los cables estaban desprotegidos y enterrados con simple tierra a pocos centímetros; algo que nunca debió recepcionar la Presidencia Municipal, hace diez años atrás pero como dicen por hay “con dinero baila el perro”.

Por lo pronto los colonos de la colonia “La Rosaleda”, están muy agradecidos con su alcalde Manolo Jiménez Salinas, que ahora sí gobierna para todos sin distinción y por medio de este espacio se le agradece a él y su equipo de trabajo, pero sobre todo que nos sigan contemplando en futuros programas. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018) http://www.intersip.org
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