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Voces de la Región
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26 Febrero 2015 04:00:23
Deterioro del entorno para las empresas
Por: Arnoldo Ochoa Cortés
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El Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) reportó que en el último año se observó una reducción de 220 mil 190 en el número de empleadores en nuestro país, independientemente de que dichos patrones correspondan a los sectores formal o informal. Dicha cifra, de acuerdo con lo que manifiesta el propio Instituto, corresponde al 9.6% de quienes contratan trabajo asalariado en México con fines productivos. La cifra en sí misma es preocupante y es reflejo del lento desempeño económico que hemos vivido en los últimos años, con 1.2% en el 2013 y 2.1% en el 2014.

En torno a lo anterior, cabe hacer algunos comentarios sobre las condiciones en que se desarrolla la actividad empresarial, para acercarnos a una explicación sobre la reducción en el número de personas dispuestas a abrir o mantener una fuente de trabajo.

En primer lugar, sabemos que uno de los determinantes más importantes para la inversión productiva es la expectativa de obtener una ganancia monetaria, lo que se asocia claramente con las posibilidades de crecimiento del mercado. En ese sentido, las cifras de crecimiento económico no resultan muy estimulantes para los emprendedores, y más allá de los datos de desempeño pasado, no hay optimismo en torno al desenvolvimiento futuro.

Aún más alarmante que el bajo crecimiento, es el desempeño del mercado interno, restringido por la escasa generación de empleos y el deterioro de las condiciones salariales y laborales, lo que lleva a cuestionar las supuestas bondades de la reforma laboral.

Ya que tocamos las llamadas reformas estructurales, cabe apuntar también que las modificaciones en materia fiscal no han sido benéficas para los empresarios: la mayor vigilancia y el incremento de la carga impositiva, no sólo para las empresas sino también para la población consumidora, se traducen en un factor adicional que frena el desempeño económico.

Para la actividad empresarial es fundamental el acceso a recursos financieros que permitan iniciar negocios nuevos, así como solventar las necesidades de las unidades productivas ya establecidas. Desgraciadamente, la banca comercial en nuestro país no tiene entre sus prioridades el ofrecer condiciones favorables para los emprendedores, y las tasas de interés resultan onerosas sobre todo para los micro y pequeños empresarios, lo que reduce su competitividad en una economía abierta a la concurrencia internacional.

Por si fuera poco, no podemos dejar de lado el severo impacto que representa para las empresas la grave situación de inseguridad que prevalece en amplios territorios del país, lo que propicia comportamientos más conservadores tanto en los propios empresarios como entre los consumidores, ante el temor de sufrir daños en su patrimonio. Adicionalmente, ante la incertidumbre se procura contar con un capital disponible para hacer frente a alguna eventualidad, como verse en la necesidad de cerrar un negocio o perder un empleo.

Ante el panorama comentado, no es tan sorprendente que el número de empleadores se haya reducido en México durante el año anterior.

Maestro de la Facultad de Economía de la UAdeC.
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