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Miguel Badillo
Miguel Badillo
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21 Diciembre 2009 04:00:17
Disputa entre las Fuerzas Armadas
» Narco mueve mil mdd en la frontera
» Tesoro persigue a los Beltrán Leyva


Aun con las victorias pírricas de la administración calderonista en contra de los cárteles de la droga, como la muerte hace unos días de Arturo Beltrán Leyva, hecho que se festina como si se hubiera terminado con los cárteles de la droga y la violencia que éstos generan en todo el país, lo cierto es que la guerra la tiene perdida el Gobierno mexicano y el clima de asesinatos, secuestros, extorsiones y amenazas en contra de la población civil va en aumento.

Entre los muchos motivos de esta derrota adelantada de las autoridades federales mexicanas, está que sus corporaciones militares y policiales están enfrentadas e involucrados con las bandas delincuenciales, cuya corrupción impide una verdadera batalla de exterminio del tráfico de drogas y de los narcotraficantes. Además, la estructura económica de los carteles de la droga es intocable y el dinero sucio se distribuye entre funcionarios, congresistas, jueces y magistrados, banqueros y financieros, empresarios y comerciantes, lo que permite una red de lavado de dinero muy bien aceitada.

A eso se suman las fuertes diferencias y acusaciones mutuas de corrupción y colusión con bandas delincuenciales entre los secretarios del Ejército y de la Armada, el procurador general de la República y el secretario de Seguridad Pública, lo que hace imposible un trabajo coordinado por la desconfianza entre todos.

Aún mas, la muerte de Arturo Beltrán Leyva amenaza con desatar un ajusticiamiento entre narcotraficantes, policías y funcionarios públicos, pues si hay un narcotraficante violento es Héctor Beltrán Leyva, uno de los hermanos del clan que antes pertenecía al cártel de Sinaloa y que rompió con Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Parece entonces que la violencia apenas empieza y que ahora serán funcionarios de primer nivel y sus familias los que podrían ser blancos de atentados de algunos narcotraficantes que se sienten traicionados y perseguidos por el gobierno calderonista para abrirle paso a otros grupos delincuenciales. Así que si alguien piensa que esto es el principio del fin, nada más alejado que eso, pues la violencia real apenas comienza.

La violencia como marca del narcotráfico

El clima de violencia y los enfrentamientos entre el Gobierno mexicano y las organizaciones criminales que encabezan la guerra por el control de los territorios del narcotráfico ya tiene números. Una estimación de los analistas de la organización World-Check, dedicada a desarrollar inteligencia contra el crimen organizado en el mundo, señala que las autoridades estadounidenses en el servicio de Aduanas y Migración, habrían descubierto en la frontera entre México y Estados Unidos al menos el movimiento de mil millones de dólares, tomando en cuenta que entre marzo y septiembre de 2009 sólo se han incautado 40 millones, lo que fácilmente duplica la cantidad reportada oficialmente el año pasado.

Los analistas de World-Check aseguran que este monto sólo es una pequeña muestra de las cantidades reales que está retirando el Departamento de Aduanas de Estados Unidos y que el traslado de valores fácilmente podría llegar a los mil millones de dólares, si se toma en cuenta el creciente movimiento registrado en efectivo a través de casas de cambio y centros cambiarios. Por ello, las autoridades de ambos países aumentaron la alerta en la frontera entre México y Estados Unidos para investigar el dinero sucio por el tráfico de drogas.

En junio pasado, el reporte al cierre del año fiscal 2009 de John T. Morton, responsable del U.S: Inmigration and Customs Enforcement (ICE), declaró que en México la violencia se presentaba como una clara amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Para el Gobierno de ese país la batalla que libra México contra los cárteles del narcotráfico en su territorio está directamente relacionada con el flujo de drogas en sus calles. Las drogas ilegales, el flujo de dinero y el trafico de armas a través de la frontera norte está vinculando, dice ICE, a los intereses de ambos gobiernos en la lucha contra este flagelo.

La violencia a lo largo de la frontera exige de Estados Unidos un esfuerzo multifacético. Así lo declaró recientemente la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano. Es claro, por lo tanto, que la guerra que dirige la administración de Felipe Calderón contra el narcotráfico está directamente relacionada con las decisiones que se toman desde Washington y que exigieron en marzo de 2009 mayores recursos presupuestales de ese gobierno para cada una de las entidades creadas en ese país para combatir a las bandas criminales, sin que esos recursos formen parte del Plan Mérida.

Por ejemplo, para 2010 los recursos asignados por el Congreso de EU al ICE deberían contar con 70 millones de dólares adicionales para sostener la operación de 349 agentes con posiciones estratégicas en la frontera y fortalecer las funciones de la llamada Border Violence Intelligence Cell en El Paso, Texas, por sólo mencionar una de las nuevas entidades creadas para contrarrestar el avance de las organizaciones mexicanas ligadas con la delincuencia en Estados Unidos.

Desde junio de 2008, cuando se iniciaron diferentes operativos con la Operación Armas Cruzadas, el personal de ICE ha incautado más de mil 600 armas, más de 6.4 millones de dólares, 182 mil 668 cartuchos de municiones, el arresto de 395 personas con cargos criminales que concluyó con 124 juicios y 74 sentencias.

Una de las operaciones más significativas se dio precisamente en El Paso, Texas, y permitió incautar armas con un valor de al menos 500 mil dólares. Sin embargo, el mayor énfasis de la lucha es con la detección de los canales de financiamiento y circulación de efectivo de los cárteles.

Con el nombre de Operación Firewall, los gobiernos de México y Estados Unidos contabilizan entre sus logros la incautación de 7.8 millones de dólares que se descubrieron en el aeropuerto de la ciudad de México, escondidos en freidoras, asadores y reguladores de voltaje, y que se transportaban en la ruta del cártel de Calí. Así, desde 2005 la Operación Firewall ha resultado en 475 arrestos y el decomiso de 210 millones de dólares, incluyendo 65 millones en operaciones del extranjero.

La Fuerza de Seguridad Fronteriza (BEST) se ha destacado, según el ICE, como uno de los mayores logros en la coordinación entre ambos países: los arrestos criminales suman 2 mil 238; los arrestos administrativos 2 mil 924, mil 14 investigaciones y 846 condenas. Además, se han incautado aproximadamente 9 mil libras de cocaína; 179 mil 739 libras de mariguana, 702 kilos de metanfetamina, 99 kilos de anfetaminas, mil 161 kilos de éxtasis, 243 kilos de heroína, 97 kilos de hachís, 22 kilos de opio, 2 mil 75 armas, 820 vehículos, siete propiedades y 24.7 millones de dólares, más instrumentos financieros.

Como parte de la cooperación con el Gobierno mexicano, las autoridades de Estados Unidos se han dado a la tarea de identificar, además de los mecanismos para movilizar efectivo y armas, las principales rutas que están utilizando los cárteles de la droga. El fenómeno de la migración ilegal, por lo tanto, se analiza constantemente para identificar el movimiento de drogas vinculado con la llegada de ilegales al territorio estadounidense. ICE reconoce que la lucha contra las redes transnacionales de tráfico de indocumentados no termina con la detención y condena de los traficantes.

De hecho, la agencia ha descubierto los vínculos entre los contrabandistas que traen a extranjeros ilegales en el país, y las personas y organizaciones que ayudan a los mexicanos a obtener beneficios a través del fraude y el traslado de droga.

Pero la cooperación entre México y Estados Unidos también confirmó la vinculación entre el narcotráfico y la élite de las organizaciones policiales mexicanas. En abril pasado, ICE informó a través de su página de Internet que procedería a la repatriación de dos agentes federales mexicanos que habían estado en custodia de Estados Unidos desde el año pasado, por cargos estatales después de que fueron descubiertos en una residencia en Los Ángeles, área con más de 600 mil dólares en casos de sospecha de dinero de la droga.

Carlos Alberto Cedano Filippini, de 35 años, un ex comandante de la Agencia Federal de Investigaciones de México (AFI), y otro agente Víctor Manuel Juárez Cruz, de 36 años, fueron entregados por el ICE a los representantes de la Procuraduría General de la República. La repatriación se produce a menos de una semana después de que los dos antiguos miembros de la élite de la agencia federal de México iniciaran cargos en contra de ellos, resultado de una investigación que involucró a la DEA y al Departamento de Policía de Los Ángeles. Cuando fueron detenidos en 2008, el Gobierno mexicano negó una y otra vez que Cedano Filippini estuviera adscrito a la AFI en Mexicali; sin embargo, al final se reconoció que fue en julio del año pasado cuando se le dio de baja por no presentarse a trabar después de varios oficios.
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