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Inés Sáinz
Inés Sáinz
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31 Enero 2012 04:00:48
Djokovic y el esfuerzo en su vida
El serbio es el mejor del mundo, y desde los cuatro años eligió el tenis como su deporte y su forma de vida, nos da su ejemplo

¿Cuántas veces en nuestra vida podemos llegar a tener la sensación de haber dado el máximo esfuerzo?, ¿cuántas ocasiones hemos vivido en las que el agotamiento es capaz de superar los parámetros de nuestro organismo?, ¿cuántos momentos hemos pasado gastando hasta el final nuestra energía y sobreviviendo únicamente con la fuerza de nuestra mente?

Bueno, pues a todos aquellos que piensen o crean que se han visto envueltos en situaciones así, les aseguro que el domingo pasado se llevó a cabo un evento que superó todo lo anterior, y se dio gracias a dos de los atletas más grandes e imponentes de los últimos años.

Me refiero a la final del Abierto de Australia, protagonizada por Novak Djokovic y Rafael Nadal, quienes se enfrentaron en un duelo histórico, y que ha quedado guardado en los libros de récords como la final más larga de un torneo de Grand Slam —con 5 horas y 53 minutos— deleitando a todos los amantes y admiradores del tenis, del deporte y del espíritu de competencia que tan bien le hace al ser humano.

Buscando en las memorias del deporte blanco, encontré que la final bautizada ahora como “maratón del tenis”, superó por 59 minutos a la que hasta ese momento seguía siendo la más larga en la historia, etiqueta que le pertenecía a la que jugaron en el Abierto de Estados Unidos de 1988, el checo Ivan Lendl y el sueco Mats Wilander, la cual terminó después de 4 horas y 54 minutos.

Más allá del tiempo, creo que lo más impresionante de esto es el desgaste de dos hombres que durante casi seis horas tuvieron los ojos del mundo en su juego, y que además pusieron en la cancha lo mejor de sí para brindar un espectáculo pocas veces visto.

Con este resultado, el serbio Novak Djokovic sigue siendo el uno del mundo, luego de 29 títulos conquistados en los que se incluyen ya cinco coronas de Grand Slam, con tres victorias en Australia, alcanzando lo hecho antes por leyendas como Roger Federer, Andre Agassi y Mats Wilander, y con 21 triunfos consecutivos en esta clase de torneos, a siete de la marca que hoy ostenta Rod Laver.

Pero si sus números lo hacen lucir como un tenista importante, no debemos olvidar lo que hay detrás de ese atleta que hasta 2010 no era más que otro simple competidor de los estelares como el mismo Nadal y Federer.

Djokovic es hoy el mejor del mundo, un joven carismático que se divierte en la gira imitando a sus compañeros y rivales, que tuvo que someterse a una cirugía del tabique nasal para corregir un problema en su respiración, y que además pudo ser esquiador como sus tíos y su padre, pero que afortunadamente desde los cuatro años eligió el tenis como su deporte y su forma de vida. Hoy está en la cima del deporte blanco.
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