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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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19 Septiembre 2019 04:00:00
Don Santiago V. González –II parte-
Continuando con la infinidad de donaciones que realizó el notable filántropo Santiago V. González, mencionamos a la iglesia del Sagrado Corazón de Villa de Fuente, a quienes les donó 300 mil pesos; para la construcción de la Escuela Especial y la de Lento Aprendizaje, que lleva su nombre, ubicada en la colonia Delicias, cedió 3 millones; Para la construcción de un aula y del auditorio del Colegio México, donó 3 millones; de igual manera una generosa cantidad para la construcción de la escuela primaria federal Ford; También giró una importante cantidad para que se construyera algunas aulas en el edificio actual de la centenaria escuela primaria Modelo en junio de 1979; al asilo de ancianos San Vicente de Paúl, lo suficiente para instalar un techo de asbesto; al asilo del municipio de Allende: 500 mil; idéntica cantidad a la iglesia de Villa Unión; a la iglesia de Cristo Rey de ciudad Acuña: 200 mil; a la unidad deportiva que lleva su nombre en el municipio de Morelos: un millón; a la unidad deportiva de Piedras Negras, que también se llama Santiago V. González, cedió varios millones; al Club Rotario de la ciudad, club al que perteneció, dio lo suficiente para la ejecución de obras altruistas, también para el Club 20-30; hubo otras cantidades para diversas obras pero de un monto menor.

El resto de su fortuna, a falta de hijos, fue distribuida según su voluntad, beneficiando a 70 herederos, algunos primos, otros sobrinos y amigos; algunos de Piedras Negras, otros del estado y el resto en Estados Unidos. Algunos de ellos fueron Vidal González y Rodolfo de los Santos Medina, ambos ya fallecidos, además de don Beto Santos y Billy Finan. Para su distribución, nombró en vida al Sr. Jesús Maldonado de Hoyos, a Isidro de los Santos y al licenciado Guerra de Monterrey, para que fungieran como sus albaceas. Algunos de sus parientes beneficiados le eran desconocidos, otros ni lo conocieron a él, pero sus deseos fueron de no dejar a nadie fuera de la distribución de su fortuna. Dijo en vida: “Lo que tengo, no me lo voy a llevar”, así que buscó la manera de que quedara bien repartido. En sus últimos días de su vida, ya en estado agónico, los oportunistas parecían buitres tras sus restos. Acudían a su residencia para ver que alcanzaban, visitándolo en su lecho de enfermo, algunos tuvieron suerte y partían como si hubiesen ganado la lotería, otros, no tuvieron el mismo éxito, lamentando que el viejo no se fijara en ellos.

Su muerte fue muy sentida en la comunidad y en las aledañas, sobre todo en las comunidades que benefició, su sepelio fue conmovedor. Se han cumplido 120 años del natalicio del notable filántropo Santiago V. González y en la actualidad, nadie parece notarlo, ni siquiera quienes de alguna manera se beneficiaron de su dinero, sin ser familiares. Su cripta, ubicada en la sección permanente del panteón municipal, no tiene indicios de ser visitada, que ya exhibe deterioro, ni se conoce que reciba labores de mantenimiento. Injusto final para quien no tuvo límites al entregar su fortuna.
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