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26 Septiembre 2019 03:01:00
¿Dónde están?
POR: Antonio Castro

“Dedicado a todas y todos los que son el aliento y ejemplo de lucha por nuestros desaparecidos”.

No estudiamos con el propósito de
acumular conocimientos estáticos y sin
contenido humano. Nuestra causa como
estudiantes es la del conocimiento
crítico, que impugna, contradice,
controvierte, transforma, revoluciona la
realidad social, política, cultural y
científica. No se engañen las clases
dominantes somos una ¡Revolución! Esa
es nuestra bandera”.

-José Revueltas, Nuestra Bandera. 1968.

A pocos días de la quinta conmemoración trágica de la desaparición forzada de 43 estudiantes de la normal rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero, continuamos con la misma pregunta que nos surgió en la mañana del 27 de septiembre del 2014: ¿Dónde están?

Cinco años se cumplen de esos lamentables hechos que acontecieron en la noche en Iguala, Guerrero. Aún cuando se logró la llamada “apertura democrática”, producto de las atrocidades cometidas por el Estado mexicano el 2 de octubre de 1968, a más de 50 años de eso el estudiante siguió siendo sinónimo de delincuente otorgándole incluso el grado como miembro del crimen organizado, solo por contradecir los intereses y la forma de actuar del Estado mexicano.

Es por ello, la insistencia del desmantelamiento de la educación pública con la demolida mal llamada reforma educativa impuesta por el ex presidente Peña Nieto o los intereses y declaraciones del empresario Claudio X Gonzales acerca de la derogación de dicha reforma, y los comentarios negativos hacia la nueva reforma educativa actualmente aprobada por la cámara de diputados. Todo esto como parte de la base de que la educación en México debe ser un privilegio y no un derecho, y que el estudiantado deje de ser crítico del Estado y se dedique a lo que se profesionaliza; para que no se meta en resolver problemas de su entorno o busque transformar su realidad.

Por otro lado debido a los lamentables hechos sucedidos en la noche de Iguala se destapó una política de seguridad rebasada por la realidad, caduca, disfuncional; por una guerra absurda contra el crimen organizado donde se llevó a la confrontación directa, sin importan quién o quiénes estuvieran en medio del conflicto, sembrando falsos culpables; donde las corporaciones de seguridad públicas estuvieron coludidas con los delincuentes “Hasta los dientes”: donde la realidad nos muestra un país bañado en sangre: donde cada primer trimestre del año es el trimestre más sangriento desde mediados del sexenio de Felipe Calderón hasta la fecha; donde existen también más de 40 mil 180 mexicanos desaparecidos desde 2006, según datos de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas (CNBP). A raíz de todo lo anterior se volvió un problema estructural que trastocó el tejido social de la población mexicana.

Hoy en día, llegó un gobierno con una propuesta distinta para atender los problemas públicos de México mostrando un grado de esperanza, para sacar a flote un país que ha estado a la altura de las circunstancias que dilapidó la política bipartidista que llevaba en el poder más de 36 años, lo que originó los acontecimientos señalados anteriormente. Con una aceptación del nuevo gobierno por la gente del 73% y con una calidad moral inquebrantable para presentarse en cualquier escenario y abordar cualquier conflicto como el caso concreto de la búsqueda de los 43 estudiantes e ir de la mano con sus padres en su búsqueda como sucedió el pasado 11 de septiembre del presente año o el trabajo que lleva realizando, en particular, el subsecretario de gobernación, Alejandro Encinas, con las organizaciones de búsqueda de nuestros desaparecidos. Sin embargo, se debe entender que la esperanza se acaba, que el dolor por la pérdida de un ser querido es bastante angustiante y pedir calma no es opción. Es por eso, que tiene que ser prioridad del gobierno la seguridad pública, porque si no se resuelve los problemas de inseguridad y de falta de gobernabilidad no se concretizará la 4a Trasformación.

En resumen, por lo anterior se requiere ir encaminado todos estos elementos para tener fuerza, coraje, valor, convicción para salir a luchar ahora en aires de trasformación, y si el gobierno se está comportando como un aliado de los movimientos sociales con la bandera de no reprimir las manifestaciones pacíficas del pueblo. Debemos de asumir esa postura para estar con mayor firmeza en la calle.

Me desgarro con un llamado a todos y todas a que nos organizamos para lograr los cambios que tanto nos hacen falta en nuestro hermoso país, debemos de presionar desde todas las trincheras y espacios de participación para seguir impulsando políticas públicas que solucionen la realidad de nuestro pueblo. Porque no solo son 43, son mucho más…

¡VIVOS SE LOS LLEVARON! ¡VIVOS LOS QUEREMOS!

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