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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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06 Mayo 2020 04:07:00
Ebrard, otra vez entra al quite
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En momentos en que al presidente López Obrador se le ha visto “muy molesto” por el escándalo de la compra de ventiladores a sobreprecio del IMSS al hijo de Manuel Bartlett, sobre el que ya ordenó una investigación a la Función Pública, ayer Marcelo Ebrard prácticamente exhibió las irregularidades que se asoman en esa compra, más allá del posible conflicto de interés o tráfico de influencias, cuando frente al mismo Presidente, el canciller informó, desde la mañanera, que él compró “directamente al fabricante de Estados Unidos y sin intermediarios” 211 ventiladores marca Hamilton a precios de entre 384 mil y 600 mil pesos cada respirador, tres veces más bajo de los 1.5 millones de pesos que pagó el Seguro Social a León Bartlett por ventiladores chinos.

“Estos (ventiladores) son hechos en Suiza, la marca es una de las mejores del mundo, que se llama Hamilton…También han puesto precios habituales, son cuatro modelos los que México está adquiriendo: el T1 Militar, el T1, el C1 y el C3 y valen 21 mil dólares (cada uno) 19 mil dólares, 16 mil dólares y 24 mil dólares. Aquí no hubo ningún intermediario, fue directamente con la empresa que los produce”, dijo Ebrard ayer martes en Palacio Nacional mientras mostraba, con el Presidente atento, las imágenes con la llegada de los cargamentos en una operación presentada con toda la intención como limpia y por la que agradeció incluso el apoyo al presidente Donald Trump, con la frase de que “es en las adversidades donde conoces a los amigos”.

¿Sería casual que Marcelo hiciera este anuncio un día después de que el Presidente ordenó a la Secretaría de la Función Pública que “hiciera su trabajo” y que investigara y sancionara el contrato que el IMSS le dio a León Bartlett Álvarez por 33 millones de pesos por la compra de 22 ventiladores de fabricación china, cada uno cotizado a 1.5 millones de pesos? Todo indica que no.

Una vez más, el Presidente utiliza los oficios políticos de su secretario de Relaciones Exteriores para mandar un mensaje con clara dedicatoria: la emergencia sanitaria y la urgencia de hacer compras de insumos importantes para la pandemia, no justifica ni el pago a sobreprecio, ni el abuso de contratistas, echando por tierra el argumento con el que Zoé Robledo pretendió justificar el pago millonario al hijo de Bartlett, cuando dijo que ante la emergencia “la entrega inmediata eso es lo más importante hoy en el precio de un ventilador, el cual puede entregarse de manera inmediata”.

Parece que, aún en la premura y la urgencia, Ebrard consiguió ventiladores a mucho mejores precios, tres veces más barato y, según lo dijo el mismo canciller, también de mejor marca.

Tantas funciones y atribuciones que le da el Presidente a Marcelo despiertan celos en el Gabinete, no solo por la interpretación que se le dé afuera al papel del canciller “multichambas”, sino porque cuando López Obrador decide recurrir a Ebrard, exhibe y expone a los secretarios y directores que no están haciendo bien su trabajo.

Ayer decían fuentes cercanas de Palacio Nacional que al Presidente lo veían “enojado y muy molesto” tras el reportaje de Mexicanos contra la Corrupción que reveló el que puede ser el primer gran caso de corrupción en su Gobierno.

Por eso ordenó la investigación a Sandoval con el encargo de que “si hay elementos” se castigue no solo al proveedor, en este caso León Bartlett, sino también al funcionario que le dio el contrato, y ahí no se sabe todavía si la responsabilidad recaerá en Zoé Robledo o en la delegada del IMSS en Hidalgo, Claudia Díaz.

Y por eso también, en un intento de deslindar a su imagen y a su Gobierno del posible caso penal por conflicto de interés, sobreprecios o tráfico de influencias, el Presidente mandó ayer a Marcelo a demostrar, en su conferencia mañanera, que las compras del Gobierno, aún con la emergencia de la pandemia, también tienen que ser legales, transparentes, eficientes y éticas, aunque acorde a la visión y al enfoque de este Gobierno, más bien dirían “compras moralmente impecables”. ¿Está preparando López Obrador el terreno para una sanción en el caso del hijo de Bartlett y el IMSS?
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