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Joel Almaguer
Joel Almaguer
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Inició sus estudios en la Universidad Autónoma de Coahuila, donde tuvo como maestros a Gerardo Monjarás y en sus últimos años al reconocido pianista regiomontano Gerardo González. Ha desarrollado su actividad musical como pianista en danza y como acompañante de cantantes principalmente. Ha participado en musicales como pianista. Imparte diplomados en historia de la música para la UAdeC. El año pasado vivió en Francia donde tuvo oportunidad de compartir su talento musical. Música Sobre Ruedas es un proyecto que ha desarrollado para compartir música en espacios públicos. Actualmente también es miembro de la Orquesta Filarmónica del Desierto donde participa activamente en el Coro Filarmónico. [email protected]

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28 Octubre 2018 04:00:00
Edgar Allan Poe
La influencia que ha tenido la literatura en la música es innegable. Podemos recordar cómo grandes poetas como Goethe, Heine o Gautier inspiraron a músicos como Schubert, Brahms o Berlioz. Esto por citar solamente tres autores, pero la lista es enorme y daría para un capítulo entero de El Vértigo de las Listas, de Umberto Eco.

Y no solamente en la poesía, con sus versos como agua fresca donde las musas dan de beber a quien se acerca sediento de lirismo e inspiración, es donde los compositores buscan las aguas. También en la novela y el cuento.

Basta recordar Las grandes óperas basadas en la literatura: Fausto, de Charles Gounoud, por ejemplo, sobre la obra de Johann Wolfgang Goethe; Macbeth, de Giuseppe Verdi, basada en la arrolladora obra de William Shakespeare; Eugenio Oneguin, de Tchaikovsky, sobre la obra de Aleksandr Pushkin; El amor de la Tres Naranjas, de Prokofiev, sobre la obra de Carlo Gozzi… Y la lista puede seguir casi inagotable.

Pero existen obras musicales que si bien están basadas en obras literarias no son necesariamente óperas u obras vocales.

Tal es el caso de los poemas sinfónicos o la música programática, aquella que busca provocarnos imágenes a partir de un título sugestivo o relacionado con alguna obra literaria.

Y así como la literatura es capaz de hacernos vivir innumerables mundos, la música lo hace otro tanto más. Podemos experimentar desde la felicidad hasta la cólera, la tristeza o la desesperación pasando por la expectación de mundos nuevos, de fantasías llenas de mitológicos seres que, convertidos en música, nos llevan de la mano por estos extraordinarios mundos fantásticos.

Tal es el caso del escritor norteamericano Edgar Allan Poe, quien ha influenciado a compositores con sus cuentos grotescos, macabros, misteriosos. La Caída de la Casa Usher, por ejemplo, sirve de inspiración a Claude Debussy en su, por otro lado, lamentable ópera inacabada.

André Caplet, excelente músico y compositor, íntimo amigo de Claude, compuso Conte Fantastique: una obra emocionante llena de misterio y emoción que durante 17 minutos nos arrebata, basada en el cuento La Muerte de la Máscara Roja.

esta misma obra suscita en Per Nogard una pieza dentro de Hedda Gabler, alucinante, tanto que merece la pena cada segundo de sus poco más de dos minutos de duración.

Por otro lado, El polémico compositor francés Florent Schmitt nos ha legado El Palacio Encantado, obra orquestal descriptiva, digna heredera del impresionismo de Debussy y que cautiva desde sus primeros acordes, inspirándose en el poema de Allan Poe que está en dentro del relato titulado La Caída de la Casa Usher.

Y la influencia de Poe sigue sobre tantos otros compositores, pero las líneas se terminan. Basten estos ejemplos para ir a nuestra biblioteca y leer hoy las obras citadas acompañados de esta música maravillosa que inspiraron.

Que lo disfruten.
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