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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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07 Noviembre 2020 04:00:00
Educación en tiempos de pandemia
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Aunque parezca increíble, nos acercamos ya al final de un año que para la humanidad ha sido verdaderamente difícil.

Por supuesto que ha sido muy difícil para todos, en muchos aspectos. La aparición de un virus, el Covid-19; Sark-2 o el nombre que le quieran dar, nos está dejando un amargo sabor de boca y una sensación de impotencia para enfrentarlo y tolerarlo.

Hacer frente a la situación que hemos estado viviendo desde la aparición del virus maligno, no ha sido fácil. Pérdida de empleos, cierre de negocios, aparición o reactivación de enfermedades, en fin, la realidad nos muestra un panorama triste y doloroso.

Cuando nos enviaron a casa, con el propósito de resguardarnos, no imaginamos cuánto tiempo duraría el confinamiento. El tiempo ha transcurrido y estamos en “veremos” porque no hay quién pueda asegurar cuándo podremos volver a realizar nuestras actividades sin sentir la amenaza del contagio.

Y si los adultos resentimos no ver a nuestros seres queridos, a nuestras amistades, la convivencia tan necesaria con nuestros grupos, la realización de actividades culturales, deportivas, sociales, imaginemos como están los jóvenes y más aún, los niños recibiendo su educación a distancia.

He escuchado a mamás jóvenes quejarse de la nueva forma de enseñanza. Se creyó, por razones de seguridad, que las clases a distancia se llevarían a cabo por un tiempo corto para no perder el año escolar. Sin embargo, pasados ya estos meses e iniciado el nuevo ciclo escolar se observa que realmente las clases no han funcionado como quizás las autoridades lo consideraron.

Era de esperarse, nadie estaba preparado para una situación como la que nos ha tocado enfrentar. Ni autoridades, con un sistema educativo diseñado para los centros escolares, ni maestros que llevan a las aulas y desarrollan los programas elaborados para transmitirlos a sus alumnos. Y si ellos, los maestros no estaban preparados para quedarse en casa y enseñar a distancia, imaginemos los alumnos.

No ha sido fácil, lo sabemos. Quienes están resintiendo también son los padres de familia, en especial ellas, las madres, quienes son las que están más al pendiente de sus hijos, en casa y a quienes se les ha “asignado” una nueva tarea, la de auxiliar a sus hijos con las tareas.

Quien tiene niños pequeños, en kínder por ejemplo, está viendo que este sistema o modalidad, la de aprender a distancia no es el más indicado, ni la mejor opción que se les puede ofrecer a los chiquitos.

Vuelvo a mencionar que los primeros meses, se aceptó la decisión como una forma de protección, pero al ir transcurriendo el tiempo nos damos cuenta de que hay más daño que beneficio.

¿Por qué? Por una sencilla razón: Los niños no son objetos, son personitas que requieren desarrollarse y obviamente, para su desarrollo debe propiciarse la convivencia, los juegos, el contacto humano. Esos primeros contactos se logran en la infancia donde los pequeñitos empiezan a relacionarse con sus compañeritos de clases y de juegos. Aprendizaje con diversión, forma parte del desarrollo humano.

Créame que no se requiere de ser sicólogo ni psiquiatra para darnos cuenta de que los niños, debido a la pandemia, al permanecer “encerrados”, su estado de ánimo puede cambiar. Al principio, la novedad de estudiar a distancia les llamó la atención, aunque pronto ese concepto de estudio dejó de parecerles interesante.

El resultado está a la vista. Niños aburridos, fastidiados; padres decepcionados. ¿Están realmente aprendiendo los alumnos? Todos deseamos que así sea. Aunque la verdad, ni los maestros están seguros de ello.

Voy a compartir algo que me conmovió, ya que es probable que debe haber más casos como éste. Una joven mamá, se preocupó al ver la expresión de aburrimiento de su hijo menor, sin prestar atención a la clase. Al preguntarle qué le sucedía, le respondió: “es que ya no me gusta la escuela de computadora”; al preguntarle su mamá el por qué no le gustaba, la respuesta fue: “porque extraño mi escuela y quiero ver a mi maestra y a mis amigos”. Los chiquitos no mienten y se expresan con sencillez.

No podemos ni debemos hacer comparaciones de estudiantes ya más grandecitos. Nunca será igual. El kínder o Jardín de Niños y hasta cierto punto la primaria, forman parte de los años más significativos en la formación de los niños. ¿Por qué “robarles” esos años maravillosos? ¿Por un virus creado por el hombre del cual no sabemos con qué propósito? ¿Realmente se salió de control? ¿Si utilizaron inteligencia para causar un daño porqué no la utilizan para encontrar la solución?

Nosotros, los que vivimos nuestra generación, crecimos compartiendo canciones, diversiones y fuimos felices (sin duda aún lo somos al recordar una época que significó muchísimo en nuestra formación) nos entristece la situación que hoy prevalece en el mundo. Desearíamos que las presentes y futuras generaciones disfrutaran su niñez, porque esos años son maravillosos y quedan grabados en la mente y el corazón y no se repetirán jamás.
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