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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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12 Septiembre 2020 04:00:00
Educar con valores
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Escuelas cerradas, maestros dando clases a distancia, niños en sus hogares recibiendo su enseñanza para no perder su año escolar; madres de familia ayudando a sus hijos a conectarse en sus aparatos electrónicos.

Parecería todo lo anterior muy fácil; sin embargo, no lo es tanto. Al menos, no para la mayoría.

Un problema sanitario que en principio se dijo o se pensó duraría sólo unos meses, nos ha mantenido confinados en los hogares tratando de sobrevivir al virus que se convirtió en verdadera amenaza para la humanidad.

Los meses han transcurrido y nos damos cuenta de que el Covid-19 vino a modificar muchas cosas. Una de ellas, la cual me parece muy importante es en el rubro de la educación.

No niego que habrá países muy avanzados en cuanto a tecnología se refiere y que pueden ofrecerles a sus estudiantes las herramientas necesarias para su preparación en casa. Y lo están haciendo.

Con tristeza observamos que no todos los niños cuentan con todo lo necesario para recibir sus clases, por diversas razones. Así como también se observa, que hay maestros que están “batallando” para ofrecer su enseñanza.

La pandemia -que deseamos fervientemente se estabilice y se aleje- nos vino a “mover el tapete” a todos. A unos más que a otros, pero todos de alguna manera hemos estado expuestos a modificar hábitos o costumbres, por razones obvias.

Este semestre, que se pensó sería de regreso a clases de manera presencial, se ha extendido y los alumnos continúan recibiendo su enseñanza desde casa. No está siendo fácil, pero al menos se están preparando “para el futuro”.

Por supuesto que no será igual asistir a un centro escolar a recibir clases, que hacerlo a distancia. Menos podrá serlo para los pequeñitos que apenas empiezan a socializar, a conocer personitas de su edad.

El kínder, es la etapa más hermosa de nuestra existencia -aunque todas las etapas suelen ser bellas- porque es ahí donde surge la “amistad”, la convivencia en los juegos, en las presentaciones artísticas y culturales donde se van descubriendo las habilidades.

¿Quién no recuerda un fin de cursos; cuando aprendimos a movernos al ritmo de la música en los festivales escolares? Música de nuestro México querido. Cómo no recordar esos momentos maravillosos de años inolvidables que vivimos de niños.

Revivimos esos momentos con nuestros hijos y tiempo después a través de los nietos. ¡Qué gran regalo de Dios! El permitirnos gozar con ellos hermosos momentos en su etapa escolar.

Por eso mismo por todo lo bello que conocimos, que vivimos en nuestra niñez, nos duele ver que por circunstancias inesperadas como ha sido la pandemia del Covid-19, los niños, se estén perdiendo la oportunidad de convivir con sus compañeritos.

Hay que reconocer que la tecnología con que se cuenta actualmente está permitiendo a los niños iniciar o continuar sus estudios, según sea el caso. También realizar el trabajo en casa a quienes tienen la bendición de contar con un empleo.

Sin embargo, no hay que olvidar que la verdadera educación está en el hogar, donde se enseñan los valores y principios que han de acompañarnos en nuestra existencia.

Hoy más que nunca deben reforzarse los valores en casa porque el ambiente social está bastante contaminado. A las nuevas generaciones les está tocando vivir una etapa por demás difícil, donde los malos ejemplos están a la orden del día. Corresponde a los padres, no sólo proporcionar escolaridad a los hijos, sino enseñarles una serie de valores que permitan fortalecer su vida.

No todo se aprende en la escuela, menos en estos tiempos a través de una pantalla, donde la disciplina no es la misma. Los maestros ponen todo su empeño para ofrecer la enseñanza con el nuevo método, lo cual no es del todo sencillo, pero me aventuro a decir, que quizás extrañan las aulas, a sus alumnos, la convivencia, en fin, todo lo que muchos de nosotros tuvimos y hoy recordamos.

Tal vez haya quien diga que está mejor así, a distancia. Es cuestión de enfoque. Puede ser que lo sea para realizar un trabajo en casa y no en oficina; es decir, para los jóvenes o los adultos.

Diferente es para los pequeñitos, porque a esa edad, la de preescolar, convivir, reír, divertirse es tan necesario como aprender jugando y explorando con sus compañeritos ese mundo mágico, el de la niñez, que sólo se vive una vez.

Confiemos en que lo que hoy todos estamos padeciendo debido a la pandemia del Covid-19, pase pronto para que las aulas se llenen de risas y los parques de niños felices jugando.
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