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Macario Schettino
Macario Schettino
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Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Es profesor en la división de Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey. Ha publicado 15 libros, el más reciente: "Cien años de Confusión. México en el siglo XX", con Taurus. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.

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18 Junio 2010 03:17:09
El abismo
En este país nadie respeta la ley, eso es sabido. Lo nuevo es que hay evidencia de que el gobernador de Veracruz es un delincuente electoral: no sólo desvía recursos a la campaña de su candidato, sino que prácticamente dirige su campaña. La evidencia, grabaciones ilícitas, no podrá ser utilizada en ningún juicio, de forma que Fidel Herrera se sumará a Mario Marín, gobernador de Puebla, quien también cometió delitos, fue grabado, pero no pudo ser procesado.

Con algo de suerte es posible que, a partir de la evidencia de las grabaciones, logren los partidos de oposición en Veracruz encontrar pruebas documentales que les permitan litigar su caso. Si toda la evidencia pudiese demostrarse, seguramente lo que correspondería es que se le retirara el registro al PRI como partido local. Para quienes tenían alguna duda de cómo es que el PRI ha logrado recuperar su votación, las grabaciones de Herrera deben aclarar todo: como lo hizo por décadas, el PRI financia sus campañas con recursos públicos. Es decir, usa los impuestos que usted paga para seguir en el poder.

De ahí viene la llamada “marea roja”, que tan útil fue para que el PRI ganara Yucatán hace un par de años; de ahí viene la repentina popularidad del gobernador mediático; de ahí viene la mayoría que hoy tienen en la Cámara de Diputados.

Esto es grave, porque se utilizan los recursos que deberían servir para proveer bienes públicos para un fin político. Pero es más grave aún que no nos demos cuenta de que la delincuencia organizada tiene su origen en esta actitud de las autoridades que desprecian la ley. No es necesario que un gobernador esté coludido con la delincuencia organizada para que ésta florezca, basta con que sea, como Fidel Herrera, un gobernador que desprecia la ley. En una entidad en la que ni siquiera el gobernador respeta la ley, nadie lo hará. Todos querrán abusar de los demás, y tarde o temprano lo harán de manera organizada. Los alcaldes, como su gobernador, desviarán recursos. Los policías, como su alcalde, extorsionarán a los ciudadanos. Y éstos, que no pueden defenderse, ni siquiera se dan cuenta de que no podrán tampoco elegir a sus autoridades, porque desde el poder se manipularán sus preferencias, con dinero pagado por ellos mismos.

Indudablemente, es una tragedia. Y no se limita a Veracruz, aunque la evidencia provenga de ahí en este momento. Sospechas y rumores han sobrado en las elecciones locales anteriores, y aún en éstas, pero lo que no teníamos eran evidencias contundentes, como lo son las grabaciones. Que, como ya se dijo, no podrán utilizarse judicialmente.

La espiral descendente en que estamos no podrá detenerse si no enfrentamos en serio nuestro pasado. Es urgente que nos detengamos un momento y reconozcamos que México fue un fracaso en el siglo XX gracias al régimen de la Revolución, que fue un régimen autoritario, corrupto y corruptor, con una orientación comunista en sus principios ideológicos. Cuando ese régimen dejó de existir estructuralmente, no hicimos la crítica necesaria, no tomamos decisiones para dejarlo atrás, y por eso mismo no podemos avanzar.

Mientras los mexicanos sigamos actuando bajo la lógica del viejo régimen no podremos avanzar. Si hoy la inseguridad y las matanzas nos amenazan, reconozcamos que su origen está en un sistema político profundamente corrupto, como lo muestra Fidel Herrera. Es imposible que el Estado enfrente a la delincuencia organizada si sus más altos funcionarios desprecian la ley como este gobernador, como Mario Marín, como Ulises Ruiz, y ponga usted los que faltan.

Si nos preocupa la pobreza y el estancamiento económico, reconozcamos que su origen está en esas viejas formas de pensar que sostuvieron al régimen autoritario que nunca hizo nada por reducir la pobreza ni por hacer a México competitivo. Reconozcamos que el experimento del siglo XX fue un fracaso, y procedamos a construir un camino alternativo.

Lo más complicado de esta espiral en que estamos es que no parece que podamos salir de ella con las herramientas que tenemos. Si las elecciones son manipuladas en los estados como ahora es evidente, ¿cómo podríamos cambiar el rumbo del país, si son los gobernadores los personajes de mayor poder político en México? No importa quién gane la Presidencia en 2012, no podrá resolver nada con el herramental jurídico y político que hoy tenemos.

Tal vez sea el momento de hacer lo que dejamos pendiente: el juicio del viejo régimen y la fundación de un país nuevo. Como siempre, el problema es ¿con quién se hace esto?

http://www.macario.com.mx twitter: @mschetti

Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
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