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Fausto Fernández Ponte
Fausto Fernández Ponte
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Don fausto fernández ponte es poseedor de un impresionante y sólido currículum: 50 años de periodista profesional. Su opinión y columnas periodísticas son respetadas en ese ámbito, por el prestigio que a pulso se ha ganado, es considerado una autoridad en su campo. Además de corresponsal de guerra, ha entrevistado a jefes de estado y de gobierno de la talla de Lyndon B. Johnson, Richard M. Nixon, Indira Gandhi y William Clinton.

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30 Diciembre 2009 05:04:29
El Ateneo de don Protasio
El Estado no reconoce como lenguas cooficiales el náhuatl y el maya

I
La cita de don Protasio consignada en el epígrafe de la entrega penúltima del año tiene móvil alusivo a los reconocimientos que el Ateneo de Cosoleacaque dispensa cada año, desde 1998, a aquellos cuya conducta pública mueve a ejemplo y emulación.

Don Protasio, menciónese, preside el Consejo Ejecutivo del citado Ateneo de Cosoleacaque, denominación ésta última de la cabecera municipal del mismo nombre, en el sur de Veracruz, en las aisladas estribaciones del volcán de Santa Martha.

Cosoleacaque –cuyo ámbito urbano se extiende hasta las mismas cabeceras municipales de Minatitlán y Coatzacoalcos, conurbándose con ambas– es la ciudad más cercana a esas estribaciones del volcán.

Y en esas estribaciones vive don Protasio, indio populuca que habla su lengua y el náhuatl, además de la de Castilla (o castellana), que es uno de los idiomas cooficiales de España, junto con el catalán, el gallego, el vasco y valenciano.

Subráyese que en México –lo comenta don Protasio– el Estado no reconoce como lenguas cooficiales el náhuatl y el maya, hablado por unos 12 millones de mexicanos. “El castilla nos fue impuesto por los conquistadores; no es nuestra lengua”, dice.

“Los mexicanos somos casi todos indios, aunque ello no se acepte ni se reconozca”, agrega. El vector indio es el dominante; baste (con) vernos ante el espejo. Nos avergonzamos de nuestra indiedad y hasta de ser mestizos; queremos ser criollos”.

II
A sus 102 años declarados, don Protasio (quien precisa: “La verdad es que no sé mi edad, pero recuerdo a don Porfirio Díaz”) exhibe no sin entusiasmo una lucidez tal que, incluso, se ha versado a sí mismo en el uso de Internet, con su “lap top” inalámbrica.

Nacido precisamente en su hÁbitat –la Sierra de Los Tuxtlas, que en días claros se observa desde Coatzacoalcos y más allá, en Tabasco–, don Protasio es un emblema histórico viviente de los hechos y sucedidos durante un siglo de hitos.

El siglo 20 ha tenido hitos de luminosidad enceguecedora y de oscuridad que también nos ciega, describe. “La gesta revolucionaria, hasta el cardenismo, fue uno de esos hitos resplandecientes”, define. “Pero la fulguración cesó en 1940”, elucida.

El oscurantismo –“la tenebrosa negrura de la noche que envuelve hoy a México”– persiste desde 1940. “Son ya 70 años de oscurantismo, acentuado con virulencia en una etapa de casi tres décadas, desde 1982 a hoy.

Los miembros del Consejo del Ateneo –incluido éste escribidor como secretario– se reúnen unas horas al año por estas fechas en Cosoleacaque para deliberar acerca de las propuestas de reconocimiento moral y ético de Mexicano y Mexicana del Año.

Ese reconocimiento, cabría hacer la salvedad, no se traduce en diplomas, medallas, trofeos o preseas, ni en ceremonias ni saraos. Es una decisión colegiada hecha pública a fin de cada año. Se señala a quiénes por sus ejemplos debemos emular, imitar o seguir.

III
Formalmente no se les avisa a los recipiendarios, pues el móvil de la decisión colegiada no es el de halagar ni comprometer a nadie con intereses de una crematística política o cultural. Su meta es pedagógica para los mexicanos destacando lo ejemplar.

Cuando don Protasio convocó en agosto de 1998 a quienes integran el Ateneo, reuniéndolos en un espacio público en Cosoleacaque, dijo: “Los mexicanos tenemos pocos ejemplos morales y éticos a seguir, a pocos a quienes emular socialmente”.

Por supuesto –dijo esa vez– muchos mexicanos ven en Carlos Slim o en Carlos Salinas ejemplos a imitar o seguir o emular para amasar fortuna y poder con fines particulares, egoístas, de un interesado altruismo fiscal o de traición a México”.

Ninguno de esos y muchos otros falsos émulos en el arte, la política, la economía, etc., poseen autoridad moral y ética, aunque sí tengan influencia, ésta no contribuye al desarrollo de la conciencia colectiva ni tienen conductas trascendentes.

Bajo esos criterios se ponderan las propuestas y se disciernen sus alcances morales y éticos, ejemplares y emulativos. El verdadero individuo ejemplar es aquél que noi piensa en la fama o el poder económico y político, sino en los demás y en México.

Los jóvenes, dice don Protasio, “carecen de ejemplos morales y éticos, adorando a falsos dioses --egoísmo y mezquindad, mercado y dinero; ello perpetúa desigualdad e injusticia. Sin émulos morales, estaríamos condenados al basurero de la historia”.

ffponteqgmail.com
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