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José Luis del Río y Santiago
José Luis del Río y Santiago
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Actualmente es rector de la iglesia San Pablo Apóstol, ubicada en Los Valdés y encargado de la Comisión de Nuevas parroquias en la Diócesis de Saltillo, y catedrático en el Seminario de Historia de la Iglesia y Teoría Odegética. Su trayectoria por tres décadas en el Ojo de Agua lo distinguen, y más aún el hecho de que sea el único sacerdote exorcista autorizado, estudios que cursó por cuenta propia, además de actualizaciones a través de cinco congresos internacionales.

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08 Agosto 2011 03:00:28
El Colegio Episcopal (II de II)
Si el Papa tiene, sobre toda la Iglesia “una potestad plena, suprema y universal”. Y por otro lado, la potestad de los obispos sobre toda la Iglesia también es “suprema y plena” y que no tiene su origen en la potestad del Papa. ¿Cuál es, entonces, la relación que existe entre estas dos “potestades plenas y supremas”?. El Papa es la cabeza y, al mismo tiempo, un elemento constitutivo del Colegio de los Obispos. Sin él, el Colegio de los Obispos no existe.

Pero también el Papa está, en cuanto Cabeza del Colegio, siempre ordenado al Cuerpo del Colegio y, por lo mismo está vinculado orgánicamente a la vida de la Iglesia. Se dice que el Papa como Pastor Supremo de la Iglesia, puede ejercer su potestad en todo tiempo y según su parecer, como lo requiere su mismo oficio. Esto no significa que el Papa pueda decidir de manera autoritaria y arbitraria, separado de la vida de la Iglesia, que siempre está guiada por el Espíritu Santo. En efecto, el Papa debe ejercer su potestad “como es requerido por su mismo oficio”, y al mismo tiempo “ordenar, promover y aprobar el ejercicio colegial de los obispos”. Debe también “mantener su atención en el bien de toda la Iglesia”, pues, tanto él, como toda la Iglesia, es vivificado por el Espíritu Santo, presente en toda la vida de la Iglesia.

Si el ejercicio de la potestad del Papa está orgánicamente unido a la vida de la Iglesia, este “ejercicio de la potestad”, comprende, al mismo tiempo, “el consenso del Colegio de los Obispos”, consenso que, por otra parte, en el pensamiento y en la acción, permanece orgánicamente unido a la única vida de la Iglesia. Aun así, el Papa, en el ejercicio de su potestad, no tiene necesidad de alguna delegación o confirmación por parte del Colegio de los Obispos. Sin embargo, se trata, en el fondo, del único y mismo sujeto de la “suprema y plena potestad sobre toda la Iglesia”, esto es, del Colegio de los Obispos “con el Papa y bajo el Papa”.

Si, por otro lado, el Papa “pueda ejercitar su potestad en todo tiempo y según su parecer”, (aunque no puede hacerlo de manera arbitraria), ¿no es entonces la autoridad y la iniciativa del Colegio de los Obispos, una palabra sin contenido? ¿No es, entonces, verdadero, que el Papa, en todo momento, pueda, prácticamente, bloquear esta autoridad e iniciativa de los Obispos? Se puede decir que, hasta ahora, no existe alguna norma eclesiástico-jurídica que pueda evitar esta posibilidad. Sin embargo, teniendo en cuenta que esto pudiera turbar la mente de algunos, hay que recordar que el Papa está sujeto al Evangelio, a la moral, a la justicia, a la prudencia, etc. Y que él debe, de acuerdo a un hecho jurídico-constitucional, (que es precisamente el Colegio de los Obispos, instituido por Cristo), mantener vivo, tanto en la teoría como en la práctica, a este Colegio, a fin de que sea eficiente y, defenderlo así, de la atrofia.
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