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Blanca Esthela Treviño de Jáuregui
Blanca Esthela Treviño de Jáuregui
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Blanca Esthela Treviño de Jáuregui, esposa, madre y abuela, proyecta a la mujer como formadora de valores, forjadora del carácter de los hijos y eje de la vida familiar. Su principal aportación como escritora es salvaguardar el bien común en todos los sentidos posibles a través del planteamiento de lo que es realmente femenino: el mejorar a la sociedad desde una perspectiva práctica, inteligente y comprometida con la tarea de revolucionar al mundo desde el interior de la institución familiar. Oriunda de Piedras Negras, siempre ha vivido en ésta ciudad. Correo Electrónico: [email protected]

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30 Diciembre 2018 04:00:00
El color del amor
Una mañana de Navidad, en la minúscula sala de una humilde vivienda en Saginaw, Michigan, Lula, madre de Stevie, observaba silenciosamente a sus cinco hijos armar un castillo con pequeños cubos de madera. El niño de cinco años se acerca y le dice: “¿Estás preocupada porque soy ciego, mamá? No debes preocuparte, porque yo soy feliz así”.

El célebre cantante afroamericano Stevie Wonder (El Pequeño Niño Maravilla) nació invidente, pobre y huérfano de padre. Stevie fue prematuro y el exceso de oxígeno en la incubadora provocó que perdiera la vista. No recuerda haber visto jamás la luz, ni el rostro de su madre.

Abrazando las piernas de Lula, el niño recarga un momento la cabeza sobre sus rodillas. Luego, a tientas, regresa a jugar con sus hermanos. Fue el único de sus hijos que, sin ver, fue capaz de intuir su tristeza. Lula asegura que desde ese momento el enorme dolor que la consumía se evaporó y comenzó a valorar las aptitudes y talentos que su hijo desarrollaba para compensar su incapacidad visual.

El sonido cautivó a Stevie desde la edad de dos años: fue su pasión. Al escuchar música en la radio, con dos cucharas inventaba variadas combinaciones tamborileando sobre todas las superficies de la casa: paredes, puertas, ventanas, vidrios, muebles, todo. Le cautivaban los diferentes sonidos que arrancaba a cada objeto. Componía encantadores ritmos de acompañamiento al sonido de la lavadora. Era un niño feliz.

Su tío le regaló una armónica y un tambor cuando cumplió cuatro años. A los ocho ya componía y cantaba sus propias melodías en el piano de la escuela. A los trece ya aparecía en un programa de TV Londres. Era travieso: lo expulsaron del coro de una iglesia cuando, con gran entusiasmo y a todo volumen tocó un rock n’ roll.

En el mundo oscuro de Stevie hay cosas incomprensibles. No sabe de qué color es el viento, ni se explica por qué el sexo de una persona o el color de la piel puede marcarlo como inferior: las almas no tienen sexo ni color.

Le preguntaron recientemente si le pedía a Dios el milagro de la vista. “Me encantaría ver, pero no. Cuando hablo con Dios le doy gracias por protegerme, consolarme y guiarme por este camino. Tal vez si hubiera visto con los ojos, me hubiera dejado seducir por la belleza y el encanto de la superficie y no hubiera conocido el mundo de fondo: el misterio del alma. Tal vez no hubiera escuchado la sutil voz de la conciencia de mi interior, la energía primordial de la estructura del ser humano y del universo, escondida bajo el peso de las formas. Tal vez no hubiera descubierto el milagro del amor”.

Stevie Wonder, con sus ojos cerrados y sus brazos abiertos, dice que siente el amor a la humanidad como una fuerza irresistible, que lo subyuga y lo hace inmensamente feliz. Su poderosa fuerza espiritual lo transfigura, y le permite tocar las fibras más sensibles del corazón humano. Dice, a través de su música, que desea que todos los habitantes de la Tierra descubramos la fuerza del amor que llevamos dentro. Asegura que si cerramos los ojos y escuchamos, sentiremos el poder que sana desde el interior y que es capaz de sanar al mundo entero.

Stevie Wonder ha grabado decenas de álbumes y ha obtenido infinidad de premios y condecoraciones a nivel nacional e internacional. Está profundamente comprometido con las grandes causas: educación, desarme nuclear, ecología, campesino, hambre, SIDA, alcoholismo, drogas. Es un gran benefactor de todos los marginados de la Tierra. ¿Qué hubiera sucedido si su invidencia fuera de origen genético y hubiera sido detectado con los ultramodernos aparatos en el vientre de su madre? ¿Y si hubiera sido abortado por su incapacidad?

Stevie Wonder no sabe de qué color es el afecto, la comprensión, o la ternura. Pero los siente. A través de sus composiciones y su milagrosa voz, sus melodías de amor se elevan y caen como fina lluvia, envolviendo al mundo en un abrazo. Aunque jamás haya visto el color del amor.

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