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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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14 Marzo 2019 03:29:00
El comerciante ambulante
El comercio informal es resultado histórico de crisis económicas que México ha tenido y de los limitados recursos de que dispone la población para abrir un negocio establecido. También es porque la fiscalización de la autoridad tributaria desincentiva la formalidad de las personas que abren un negocio en cualquier ciudad de este país.

Al escenario se debe de sumar que hay un limitado avance en la educación de la mayor parte de la población y la informalidad se ve como una fuente de autoempleo. La combinación de los tres factores da por resultado una población que se autoemplea para satisfacer sus necesidades personales y familiares inmediatas.

Sin embargo, hay de informales a informales, hasta en ellos hay diferencias. Están aquellos que van caminando por las calles ofreciendo sus productos (donas, burritos, gorditas, paletas, dulces…) y están aquellos que forman parte de un mercado ambulante y que día a día están en diferentes partes de la ciudad, pagando una cuota por ocupar la vía pública al Municipio y a su dirigente.

Se tiene asimismo a los semifijos, quienes usan la esquina de un bulevar muy transitado o bien en su vehículo acondicionaron el área de trabajo para comercializar sus productos.

Todos ellos tienen un elemento característico en común: ninguno paga impuestos y por ello venden un poco más barato que los negocios establecidos que pagan renta, energía eléctrica, agua y trabajadores, si su negocio los requiere.

Saltillo es una de las tres mejores ciudades para vivir en el país y el Inegi dice que Coahuila está entre las tres primeras entidades con menos informalidad laboral, pero eso no significa que no haya informales.

En Coahuila se tienen contabilizadas por el Inegi unas 52 mil personas informales, lo cual suena ridículo cuando se tiene necesidad de trabajadores en las empresas del sureste: 8 mil personas son necesarias, pero salarios de 220 pesos diarios y ocho horas de trabajo cada día o más y levantarse a las 4 o 5 de la mañana para ir a laborar y luego que al recibir el salario el Gobierno ya haya quitado 12% del salario, no es atractivo.

Es mejor salir a vender gorditas, tamales, burritos, donas, flores, artesanías porque permiten obtener un mínimo de 600 pesos diarios en cuatro o cinco horas y nadie les quita impuestos, no pagan renta y no pagan ISPT, ni siquiera un permiso municipal para estar en la calle.

Por lo tanto, la informalidad es una fuente de autoempleo, ingresos y la solución al no pago de impuestos a través del trabajo porque del IVA no se libran. Es también una salida a la restricción económica que las crisis generan al crear más pobreza después de cada una de ellas.
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