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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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09 Diciembre 2019 04:07:00
El corrupto eres tú
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Hoy es el Día Internacional contra la Corrupción, instituido por las Naciones Unidas en 2003 para generar una mayor “sensibilización” sobre esta práctica. Cada año, dice la organización, “se paga un billón de dólares en sobornos y se calcula que se roban 2.6 billones de dólares anuales mediante la corrupción, suma que equivale a más del 5% del Producto Interno Bruto mundial”.

La corrupción es un problema muy serio en México. Según el Inegi, en 2017 el 14.6% de los mayores de 18 años “que tuvo algún contacto con un servidor público sufrió algún acto de corrupción”. La práctica no es exclusiva de la derecha o la izquierda. El mayor porcentaje de actos de corrupción, 20.1% se registró en la Ciudad de México, que ha tenido gobiernos de izquierda desde 1997. Quintana Roo, Morelos, San Luis Potosí, Chiapas, Durango y el Estado de México, que han tenido regímenes de todo tipo, siguen en la lista. En cambio, Guanajuato, Puebla, Veracruz, Colima y Nayarit tuvieron los menores índices, pese a que los partidos de oposición siempre se han quejado de corrupción en esas entidades.

La proliferación de acusaciones dificulta acabar con el problema. Llamar corruptos a los rivales políticos o a quienes piensan diferente se ha convertido en una táctica sistemática que no presta atención a los indicios o pruebas de cada caso. Vicente Fox llegó a la Presidencia en el 2000 acusando a los priistas de corrupción, mientras que la izquierda denunció a los gobiernos panistas de lo mismo. En 2018 Ricardo Anaya hizo campaña contra “el PRI corrupto” y el Gobierno le respondió inventándole una acusación de lavado de dinero que desapareció milagrosamente después de la elección. Andrés Manuel López Obrador ha dedicado buena parte de su propaganda a acusar de corruptos a sus predecesores. Su ejército de simpatizantes en redes sociales llama “chayotero” a cualquier periodista crítico.

La mayoría de los mexicanos piensa que la corrupción ha aumentado, pero no hay forma de saberlo ya que es un fenómeno difícil de medir. México, en realidad, parece haber registrado avances en el tema. La Auditoría Superior de la Federación ha investigado y exhibido desvíos e irregularidades en el gasto público, aunque hasta hace poco sus investigaciones no llevaban a sanciones penales. El INAI ha forzado una mayor transparencia en el Gobierno. Los medios de comunicación han señalado casos de corrupción, obligando en ocasiones al Gobierno a actuar a regañadientes, como cuando el Gobierno de Enrique Peña ejerció acción penal contra su correligionario gobernador de Veracruz, Javier Duarte. Algunas organizaciones no gubernamentales, como Mexicanos Unidos contra la Corrupción y la Impunidad, han evidenciado masivos actos de corrupción. En 2016 se creó el Sistema Nacional Anticorrupción.

Aun así, el 44% de los mexicanos, según el Imco, piensa que la corrupción ha aumentado en el último año. El presidente López Obrador tiene una buena reputación de honestidad personal, pero muchos de sus nuevos programas sociales, como Jóvenes Construyendo el Futuro, se están aplicando sin padrones ni reglas, lo cual hace casi inevitable que surja corrupción.

Mientras los grupos políticos sigan acusando automáticamente a sus rivales de corruptos, no podremos medir los avances ni detectar los errores en la lucha contra este mal. Donde todos son tildados de corruptos, no hay incentivos para ser honesto.

Quemar libros

Mientras coreaban “El violador eres tú”, un grupo de feministas quemó libros contra la homosexualidad y el aborto en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Leer evitará que ignores que la Inquisición y los fascistas eran quienes quemaban libros en el pasado.

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