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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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10 Agosto 2019 04:00:00
El daño está hecho
La humanidad está viviendo una de sus peores crisis. No se trata solamente de enfrentar los problemas económicos en cada país, sino también los sociales que se van acumulando y creciendo. La falta de respeto entre unos y otros, la intolerancia, el sentirse superior a los demás, han hecho la convivencia más difícil.

La advertencia se había expresado ya con señales de alerta muy claras que se han venido dando. Una de ellas, la más clara, es la venta indiscriminada de armas. Negocio que reditúa enormes ganancias a los involucrados.

¿Quiénes son los que participan en el gran negocio? La clase política por supuesto que permite la venta y distribución indiscriminada de armas cada vez más sofisticadas. Lo hacen -según la justificación que dan los legisladores- para que los ciudadanos puedan proteger su integridad y la de su familia en caso necesario.

La verdad de todo está oculta. Hay muchos intereses creados que benefician a empresas y personas.

Los ciudadanos, lamentablemente, son de poco interés para los políticos. En realidad, les importa el voto que los lleve al poder.

Lo sucedido recientemente en la ciudad fronteriza de El Paso, Texas, nos ha ofrecido nuevamente la dramática realidad: La fuerza de la retórica que promueve sentimientos adversos, principalmente el odio hacia otros.

Animadversión, antipatía, recelo se van anidando en la mente de quienes ven a otros como un enemigo y no un semejante.

Sentimientos dañinos que bien pueden convertirse en odio de tanto escuchar la arenga que algún político utiliza en sus discursos. Es patético escuchar constantemente mensajes donde se utilizan frases ofensivas dirigidas a una comunidad latina, mexicana sin detenerse a pensar el político que buena parte del territorio que Estados Unidos posee, perteneció un día a México.

Las ciudades fronterizas han sido ciudades hermanas; comunidades que si bien las separa un río y cada una se rige por su bandera, sus leyes, van unidas por un pasado histórico que no se puede borrar.

Es muy lamentable la masacre que desatara un jovenzuelo cuyo corazón está herido de muerte. Quien odia al grado de privar de la vida a un semejante sin importar que en esa trayectoria malévola y destructora encuentre niños, no puede estar en paz. Patrick Crusius, el tirador, a sus 21 años está muerto en vida por el odio acumulado.

La venta indiscriminada de armas en Estados Unidos, ha constituido un verdadero riesgo para los propios ciudadanos más que ofrecerles seguridad alguna.

Jóvenes llevando pistolas a la escuela; maestros armados por si hubiera que repeler una agresión; profesionistas, empleados, todo mundo a armarse “por las dudas”.

Debe ser terrible vivir en la psicosis y enseñar a las nuevas generaciones que la fuerza está en utilizar armas y no la razón; enseñar que se es superior por el color de piel y no por los sentimientos sanos donde el amor siempre será más fuerte que el odio. Mostrar al mundo un poderío económico con una sociedad que se desmorona a causa de los vicios y adicciones, debe ser preocupante.

El ataque perpetrado en El Paso, Texas, es uno más de la barbarie y el grado de descomposición de la mente de individuos con complejos y problemas emocionales.

El odio hacia un estereotipo de personas cuya piel es distinta, muestra no la supremacía de una raza, sino la mezquindad de ella.

La supremacía considero, la dan los valores, el comportamiento, la actuación de cada quien. Individuos como Patrick Crusius, Connor Betts, los hubo y desearíamos que no los hubiera más, pero lamentablemente los habrá mientras no se refuercen los principios éticos y morales de cada individuo.

Muy triste que el odio ya esté sembrado por lo tanto el riesgo va a continuar para todos. Nadie sabe el día, la hora o el lugar; por lo tanto, el temor estará presente.

No basta que desde las oficinas de organizaciones internacionales se envíen mensajes a los países pidiendo frenar discursos de odio. El daño ya está hecho. En la retórica de odio del político que desea alcanzar o mantenerse en el poder; en la política de migración sin control aprobada de alguna manera por la ONU, so pretexto de los derechos humanos.

Muchos problemas más que soluciones está causando ese tipo de decisiones en organizaciones internacionales que ven a México como el país que debe “colaborar” y aceptar todo lo que venga de otro país. Deben ofrecerse soluciones reales en países empobrecidos o dañados por la violencia para protección de su propia gente.

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