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Gerardo Aguado
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Gerardo Abraham Aguado Gómez es miembro de Acción Nacional desde 2008. Actualmente es Diputado local en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila. @GerardoAguado

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14 Septiembre 2019 04:06:00
El despropósito
Este 12 de septiembre en su mañanera, el presidente López Obrador dijo que sería buena idea eliminar exámenes de admisión en las universidades, para según él, de esta forma garantizar la educación a todos los jóvenes de México.

El Presidente considera que el problema de la cobertura académica en el país se debe a qué hay “rechazo” en la admisión a las universidades y que eliminando los exámenes se garantizaría la posibilidad de que los jóvenes estudien.

En primer lugar me parece que con esto se violentaría la autonomía de las universidades públicas, porque a final de cuentas son las universidades quienes deben elegir que programa académico implementar y por supuesto su metodología de ingreso, por eso advierto, que con la propuesta del Presidente, entrar a una universidad se convertiría no en un mérito académico, si no en un tema de corrupción y palancas. Lo que no me gusta de las declaraciones del Presidente, es nuevamente su eterno afán de establecer políticas populistas disfrazadas de buenas intenciones.

No señor Presidente, los jóvenes de México no necesitan “que les hagan el paro” para ingresar a una universidad, los jóvenes necesitan calidad en la educación, pero principalmente oportunidades de trabajo una vez que terminen la escuela.

Ahora bien, supongamos que bajo la premisa del Presidente, desarrollemos lluvias de ideas, que partan de la desaparición del “filtro de ingreso” como lo es el examen de admisión, para que se cumpla el “objetivo” de que más jóvenes se acerquen a la universidad.

Una supuesta idea podría ser, sí, desaparecer el filtro del examen de admisión, pero creando otro filtro, para mantenerte en la carrera universitaria, y es que mi idea parte del principio de “ganarte las cosas con esfuerzo” y evitar el amiguísimo y corrupción en la etapa de ingreso –porque lo hay, incluso habiendo examen de admisión, imagínense no habiendo– y en ese sentido tomar el ejemplo de universidades en Sudamérica y Europa que si bien eliminaron el examen de admisión, implementaron otro filtro, el de “la preparación”, que alarga un año más la carrera, pero que sirve de etapa de maduración académica. Al que le va bien ese primer año se mantiene, al que le va mal y no se esforzó se va. Entonces, eliminaste el examen de admisión, pero estableciste un filtro que obliga al esfuerzo y dedicación para mantenerte. Es muy fácil, si quieres estudiar te esfuerzas, si no, te vas. Pero bueno, tampoco creo que sea la solución, es solo una idea.

Y entiendo en este sentido, que al estilo lopezobradorista se busque generar polémica con la declaración en sí misma, sin tener fondo ni forma, simplemente como se dice “para medir el agua a los camotes”.

Pero vámonos a ejemplos prácticos. Una preparatoria o universidad inicia su ciclo escolar, mil nuevos alumnos de primer año, para que esos mil alumnos “quedaran” debieron haber sacado ficha de admisión al menos 2 mil jóvenes aspirantes, de los cuales mil se quedaron en el camino y otros mil pudieron iniciar un nuevo ciclo en su vida escolar. Al cabo del primer semestre, por no mantener la media de aprovechamiento, esos mil alumnos se convierten en 700, y para el segundo semestre en 600.

¡Ojo! No es un análisis estadístico, es un ejemplo práctico, que al menos en porcentaje se asemeja al comportamiento de ingreso y salida real en preparatorias y universidades que aplican examen de admisión. ¿A qué voy con esto? A que aun estableciendo filtros, los primeros años “desertan” decenas de jóvenes, ahora imagínense en el simulacro que se convertiría la educación en el país si eliminan ese filtro que te permite al menos darte cuenta del conocimiento o hasta la voluntad de un joven por ingresar y estudiar.

Considero que abaratar el ingreso a una institución académica no es la solución para que más jóvenes se acerquen al estudio, hoy los jóvenes no ingresan a la universidad por que la situación económica los obliga a priorizar en buscar empleo o emprender un negocio. Hoy, el estudio en nuestro país no es sinónimo de “trabajo seguro” o “salario digno”.

Señor Presidente, si quiere que los jóvenes estudien, como lo queremos todos, no retire filtros y no elimine los filtros que obligan al esfuerzo, mejor contribuya en generar mayor oferta laboral y las condiciones para que entonces sí, estudiar se convierta en sinónimo de futuro y dignidad laboral. Eliminar los filtros y vulnerar la autonomía universitaria no es un buen propósito, es un despropósito.


Gerardo Abraham Aguado Gómez es miembro de Acción Nacional desde 2008. Actualmente es Diputado local en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.
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