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Macario Schettino
Macario Schettino
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Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Es profesor en la división de Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey. Ha publicado 15 libros, el más reciente: "Cien años de Confusión. México en el siglo XX", con Taurus. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.

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09 Febrero 2010 04:22:39
El destino
Cuando el destino nos alcance, se llamó una película de hace muchos años, muy buena, pero mejor por su título

El destino siempre nos alcanza, como si viviésemos en el teatro griego o la ópera. No hay manera de evitarlo, y a veces el esfuerzo por hacerlo sólo nos lleva a caer en sus manos antes de lo esperado.

México tiene su parte de enfrentamientos con el destino. Insistimos en actitudes y decisiones que no podían más que llevarnos al fracaso, y ahí llegamos. Entre las recientes necedades: López Portillo apostando al país entero en la búsqueda de una riqueza faraónica que no llegó, Salinas haciéndolo por una salvación que vendría de fuera, y que llegó muy tarde. Y parece que ahora vamos a intentar nuevamente engañar al destino, apostando a que no se nos van a acabar los dólares. Pero el destino no falla.

Gran ejemplo nos da ahora Europa. España, Portugal y Grecia están al borde de la catástrofe. Los últimos dos, países pequeños, pueden ser un problema para la Unión Europea en su conjunto. España, para todo el planeta. El origen de sus problemas es el mismo de nosotros, en los tres ejemplos que le comentaba: un déficit excesivo en la cuenta corriente. Como usted debe recordar, la cuenta corriente mide todas las transacciones de bienes y servicios de un país con el resto del mundo: comercio exterior, turismo, utilidades de inversión extranjera, remesas, etc. Cuando esta cuenta tiene un déficit, esto significa que están entrando divisas por movimientos de capital que permiten financiar ese déficit. Estos ingresos pueden ser inversión extranjera directa, si tiene uno suerte, o pueden ser préstamos o inversión de cartera, que siempre son riesgosos para el país que los recibe.

Por más de 10 años, los tres países mencionados han tenido un déficit en su cuenta corriente bastante serio. España alcanzó el nivel que para México garantiza la crisis (déficit en cuenta corriente equivalente a 5% del PIB) hace cinco años. Portugal lleva 15 años con un déficit equivalente a 8% de su PIB, y Grecia el mismo tiempo, pero con un déficit promedio equivalente a 10% de su PIB. Estos dos países no tuvieron una crisis en ese tiempo nada más porque son parte de la Unión Europea, y eso les permite tener una moneda estable, el euro, sin hacerse responsables de nada. España no puede hacer algo así porque por su tamaño es más fácil de detectar y de ser castigada por el mercado.

Pero ya se les acabó el tiempo y el destino los ha alcanzado. En Grecia, la Unión Europea va a actuar como si fuese el FMI, y piensa rescatarlos a cambio de un plan de ajuste que ya está provocando serios conflictos sociales. En España, es el propio gobierno el que actúa, y promueve la elevación de la edad de jubilación en dos años, así como cambiar la base de cálculo (el promedio de los últimos 15 años trabajados) en 10 años. En pocas palabras, España va a reducir el ingreso de todos sus próximos jubilados para evitar una catástrofe. En Portugal, el intento del gobierno de hacer algo parecido fue derrotado en su Parlamento, lo que elevó su nivel de riesgo en la semana pasada de manera notable.

Como ha ocurrido con otros problemas financieros en esta crisis global, el origen no está en los mercados financieros, sino que la crisis los desenmascara y fuerza a su solución. Solución que no es otra que eliminar la fuente del desequilibrio. En todos los casos, el problema viene de gastar más de lo que se produce, de querer vivir mejor de lo que se puede. Casi siempre porque los gobiernos, para ganar votos, otorgan prebendas a distintos grupos, pero sin tener los recursos para ello. No les cuesta ningún trabajo elevar el déficit del gobierno para ello, porque el problema vendrá después. No lo olvide, un déficit del gobierno siempre significa que en el futuro se tendrá que pagar, y con intereses. Cada peso que usted gasta sin haberlo producido es un peso menos para sus hijos y para su jubilación.

Bueno, pues griegos, portugueses y españoles se han comido el dinero que pensaban tener en su jubilación, y el dinero que pensaban que sus hijos ganarían. Por eso no alcanza para pagar las pensiones, y no se pueden generar empleos. Hay excusas de todos lados, sin duda. En Grecia, por ejemplo, sufren de los mismos males que en México: una pésima distribución de la riqueza y una incapacidad de recaudar por parte del gobierno.

Sin importar mucho las excusas de cada grupo, es seguro que esto le costará mucho a los tres países. Si la distribución de los costos no se puede resolver fácilmente, se hará por el método difícil, que es el que resulta de la fuerza. Manejar mal ese proceso puede ser algo verdaderamente preocupante.

Además de estos tres países que están en problemas, no olvide a Irlanda, que como Islandia, enfrenta una crisis financiera por el gran crecimiento que tuvieron sus bancos en la década pasada. Estos bancos no pueden pagar sus obligaciones, y eso pone al gobierno en problemas. Islandia prácticamente quebró el año pasado, e Irlanda tiene hoy una deuda externa que equivale a 10 veces su PIB, la mayor parte de ella de los bancos. Y el resto de Europa no está en mucho mejor condición: Italia, Francia, Alemania, Inglaterra, Holanda y Bélgica tienen una deuda muy elevada. Tanto externa como de gobierno. Y todos esos países sufren más que España, Portugal o Grecia el problema del envejecimiento de la población, y la consiguiente dificultad para financiar las pensiones.

En pocas palabras, el destino siempre nos alcanza. Incluso a los más poderosos. Alcanzó a Estados Unidos el año pasado, y alcanza a Europa en éste. Si creemos que nosotros vamos a engañarlo, creo que nos equivocamos.

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