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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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10 Septiembre 2020 04:02:00
El doble conflicto de Chihuahua
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Hace unos días el presidente Andrés Manuel López Obrador dejó ver, en una reunión con sus colaboradores, el enojo y desprecio que siente por el Gobernador de Chihuahua, Javier Corral. Cuando alguien mencionó el nombre del Mandatario panista, la reacción fue automática: “Ese es un vulgar traidor y mentiroso”, dijo el Presidente. La razón de la molestia presidencial tiene que ver con el conflicto por el agua de las presas federales ubicadas en territorio chihuahuense, que ha escalado en las últimas horas y con la percepción que tienen en Palacio Nacional de que Corral “está azuzando a los campesinos” del Distrito de Riego 05 en Camargo y Delicias, que el martes pasado burlaron y expulsaron a la Guardia Nacional y tomaron el control de la presa La Boquilla, expulsando también al personal de la Comisión Nacional del Agua.

La animadversión no es nueva y data de hace varios años. El Presidente acusa que Corral coqueteaba con la izquierda, pero siempre terminó traicionándola por sus filias panistas. En el Gobierno federal ahora se quejan de que el Mandatario chihuahuense no ha correspondido al apoyo por la captura y solicitud de extradición del exgobernador César Duarte, su antecesor acusado de corrupción.

Hoy esa mala relación política se mezcla con un conflicto que está tomando proporciones preocupantes ante la actitud desafiante de los campesinos que acusan al Gobierno de López Obrador y a Conagua de estarles quitando el agua de las presas El Granero y Las Vírgenes, y de querer vaciar también el agua de La Boquilla para cumplir con un pago de un adeudo del Tratado de Aguas entre México y Estados Unidos que data de 1944. El Gobierno federal ha respondido con el envío de la Guardia Nacional a las instalaciones de La Boquilla.

Cientos de campesinos se apoderaron de los cuartos de control de la presa para cerrar las compuertas y evitar el trasvase de agua, expulsando y humillando a los elementos del cuerpo de seguridad federal que, para evitar una confrontación se retiraron. Pero al irse, según la versión de testigos, la Guardia Nacional abrió fuego contra un matrimonio de productores que también se retiraba de La Boquilla, muriendo la mujer y dejando gravemente herido al hombre.

López Obrador acusó en la conferencia mañanera que “hay intereses políticos y electorales” en el conflicto y acusó que hay corrupción en el manejo del agua, hablando de un “huachicoleo del agua” que se está investigando.

Javier Corral contraatacó con el anuncio de una investigación a la Guardia Nacional desde la Fiscalía de Justicia de Chihuahua por el caso de los atacados por miembros del cuerpo federal. Mientras, el fiscal general de Chihuahua, César Peniche, mandaba oficios para pedir al Gobierno federal que le permita el acceso y el aseguramiento de las armas involucradas.

Veremos en qué termina este conflicto en el que, por lo pronto, los agricultores chihuahuenses mantienen el control de una presa federal y amenazan con no permitir el regreso de las autoridades federales, mientras acusan al Gobierno de López Obrador de “robarles el agua a los chihuahuenses” y de atentar en contra del sustento de sus familias al pretender quitarles el agua para sus cultivos. El Gobierno federal, donde por cierto la directora de Conagua, Blanca Jiménez Cisneros, ha brillado por su incapacidad para operar y resolver el conflicto, insiste en que el agua es propiedad nacional y que en ningún momento está poniendo en riesgo los volúmenes de riego para los campesinos de Delicias y Camargo.

Y detrás del conflicto hídrico de Chihuahua, en el que literalmente las aguas amenazan con desbordarse en un estado de profundas raíces revolucionarias y cuyos productores advierten que no se van a dejar robar el agua que le quieren mandar a Estados Unidos, aparece el conflicto político en el que a la añeja animadversión entre López Obrador y Corral Jurado, que nunca se han querido, se suman también las aspiraciones futuristas de este último a las que en Palacio Nacional se refieren como “sueños guajiros” del panista por la candidatura presidencial en el 2024… Dados girando. Escalera doble.
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