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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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27 Septiembre 2019 04:02:00
El dogma
No hay peor sufrimiento que la pérdida de un hijo. Cuando este desa-parece de manera violenta, como los normalistas de Ayotzinapa, el dolor se multiplica. Entiendo las palabras de Hilda Hernández, madre de uno de los 43 desaparecidos en Iguala, quien ayer señaló en la Cámara de Diputados: “Los llevamos en el corazón y no descansaremos hasta encontrarlos”.

Pero el dolor no debe hacernos cerrar los ojos a la manipulación que unos activistas, como Vidulfo Rosales y Felipe de la Cruz, han llevado a cabo. Su intención no es aclarar la desaparición de los normalistas, sino impulsar una causa política.

La propia Hilda Hernández reflejó estar bajo el influjo de esta manipulación cuando cuestionó ayer a quienes “declararon que tenían la versión histórica”. El rechazo a esta versión se ha convertido en un dogma de fe de este movimiento. El propio Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, se ha unido al dogma al referirse a la “mentira histórica”.

El problema es que, hasta la fecha, ninguna otra versión de los hechos se aproxima siquiera en indicios o verosimilitud a la verdad histórica. Son cientos de testimonios de policías y miembros de Guerreros Unidos, declaraciones de otros testigos, mensajes de texto de los dirigentes de Guerreros Unidos y peritajes. La única otra versión, que los jóvenes fueron secuestrados por militares y encerrados en mazmorras clandestinas, no tiene ningún sustento. Aun así, la Secretaría de la Defensa Nacional abrió las instalaciones del 27 Batallón de Infantería para que los representantes del movimiento de Ayotzinapa la revisaran, sin encontrar a ningún normalista oculto.

El dogma se ha centrado en la opinión de José Torero, un ingeniero peruano del University College de Londres, miembro del Grupo Interdisciplinario de Especialistas Independientes (GIEI), quien afirmó que era imposible que los cuerpos de los normalistas pudieran haber sido quemados en el basurero de Cocula. Muchos otros especialistas, sin embargo, han señalado que la quema no solo era posible sino que hay indicios de que efectivamente tuvo lugar. No hay certeza de si fueron algunos cuerpos o todos, pero todo parece indicar que el padre Alejandro Solalinde tenía razón cuando reportó originalmente esta quema.

Pero aun si la disposición de los cadáveres no se hubiera realizado de esta forma y en ese lugar preciso, la versión de que los estudiantes fueron secuestrados por policías de Iguala (hay videos), entregados a criminales y ejecutados tiene un cúmulo de pruebas y testimonios de respaldo.

El dogma se nutre de raíces políticas. Para los líderes de Ayotzinapa era importante declarar que el Estado había secuestrado a los estudiantes porque su propósito último era derrocarlo y establecer un nuevo régimen. El problema es que para eso ha sido necesario mentir de manera sistemática.

Hoy, que tenemos un nuevo régimen que llegó al poder por la vía democrática, los líderes están más empeñados en procesar a Tomás Zerón, quien fue titular de la Agencia de Investigación Criminal, y al exprocurador Jesús Murillo Karam, por haber propuesto la verdad histórica, que los criminales secuestraron y mataron a los normalistas. El propio Encinas declaró ayer: “La única verdad es que no hay hasta ahora verdad alguna”. Y claro, si se trata de tener una verdad que se adapte a los requerimientos políticos de los líderes de Ayotzinapa, nunca tendremos la verdad. Poco importa cuántos cuarteles militares se revisen.

Caída
La economía nacional sigue débil. El Indicador Global de Actividad Económica tuvo una caída anual de 0.6% en julio. El Banco de México recortó ayer la tasa de interés 25 puntos base a 7.75%, pero es muy poco para reactivar la economía con la actual incertidumbre.
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