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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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05 Marzo 2019 03:36:00
El estío y los malos sentimientos
En el norte de México estamos acostumbrados al calor seco, a la brisa ardiente y al sol incesante que nos golpea con rudeza. Inés Arredondo (1928-1989) como buena norteña, nacida en Culiacán, Sinaloa, toma ese “verano que no termina nunca” y lo usa como centro gravitacional de sus cuentos; pero ella no recurre al cliché de refugiarse en su ciudad natal para crear una atmósfera narrativa, sino que lo usa para hacer brotar en sus personajes los malos pensamientos y los deseos perversos que se ocultan en su corazón. Geney Beltrán recopila 16 de los relatos más escabrosos de Inés Arredondo en la antología Estío y Otros Cuentos (Océano, 2017).

La voz narrativa de Inés Arredondo es fuerte y poderosa, tanto que al leerla podemos sentir como algo dentro de nuestro ser se cimbra y entramos en un entredicho de conflictos morales y, a través de su prosa, nos lleva a la introspección de nuestros principios: ¿está bien desear la muerte de un familiar?, ¿es correcto sentir un orgasmo durante una violación?, ¿se puede tener atracción sexual por una menor de edad?

Inés no solo explora en profundidad los sentimientos y perversiones que guardamos en lo profundo de nuestra humanidad, ella también es capaz de llevarnos al límite de la maldad y desdicha humana al colocarnos en medio de situaciones en las que difícilmente podríamos imaginar por cuenta propia.

Las muchas voces de la autora se van intercalando a través de la diversidad de personajes que encontramos en la recopilación: desde la madre que desea a su propio hijo; el muchacho que siente repentina atracción por una niña; la jovencita que se casa con su tío en el lecho de muerte para heredarle, pero que no muere y ella debe asumir la responsabilidad marital con el anciano; la bebé que observa, sin poder hacer nada, a su padre muerto ser devorado por las ratas.

¿Tendrán los sentimientos un botón de on/off? Es decir, cómo es posible que un día estemos en la desolación por un desamor, llorando día y noche con ganas de morirnos y semanas después todo pasa y parece que hemos olvidado por completo aquella miseria que nos sepultaba. Pero no sólo hablo por los sentimientos comunes, ¿acaso los malos sentimientos también se pueden encender y apagar a discreción?

Queremos negarlos. Decir que a nosotras no nos pasa. Que no le desearíamos la muerte a alguien o que no seríamos capaces de despreciar a nuestro propio hermano con retraso mental. Pero la verdad es que a veces resulta imposible negarlo, esos malos sentimientos moran dentro de nosotros. Están dormidos, esperando un leve impulso para ponerse en marcha, y de pronto encontramos autoras como Inés, que con un par de líneas nos envían una descarga eléctrica que pone en marcha nuestra propia perversión.

Inés es capaz de ver en donde no queremos ver. Nos lleva en esta montaña rusa de sensaciones desagradables: sentimos la lujuria, la envidia, olemos la muerte. Y así cumple con la gran función de la literatura: iluminar donde no hay luz. Incluso si esa oscuridad se encuentra en el abismo de nuestra alma.
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