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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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01 Enero 2020 04:06:00
El factor Monreal
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El futurismo es, junto con la charrería, el deporte nacional por antonomasia. Si alguien lo sabe es el presidente López Obrador, quien despacha en Los Pinos después de tres campañas. Previamente había sido candidato del PRD al Gobierno de Tabasco, dos veces, y a la jefatura del Distrito Federal en 2000, cuando venció a Jesús Silva Herzog Flores, una de las figuras más íntegras y respetables del PRI dentro y fuera de nuestras fronteras. Su papel en la Secretaría de Hacienda, durante la crisis económica de finales del sexenio de López Portillo y principios del Gobierno de Miguel de la Madrid, salvó a México de la quiebra. Era uno de los presidenciables más sólidos en la sucesión de 1988, pero las intrigas palaciegas de Salinas de Gortari lo eliminaron de la carrera, con lo cual el país perdió.

Si hoy fueran las elecciones, Morena volvería a llevarse de calle la Presidencia. Las cartas más visibles, por su exposición mediática, son el canciller Marcelo Ebrard, uno de los perseguidos de Peña Nieto; la gobernadora de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, y el jefe del grupo parlamentario de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, quien coordinó la campaña presidencial de AMLO. Monreal fue delegado del PRI en Coahuila, donde identificó liderazgos, algunos de los cuales ahora militan en Morena; otros cuadros del PRI podrían dar pronto el mismo paso.

Monreal se convirtió en figura nacional justamente cuando renunció al PRI en 1998 para postularse para el Gobierno de Zacatecas por el PRD, cuyo presidente era entonces AMLO. De haber aceptado la imposición de Marco Antonio Olvera, quien también representó al PRI en nuestro estado, los días de Monreal en la política habrían terminado. En la sucesión coahuilense de 1993, el candidato natural era Enrique Martínez y Martínez (EMM), pero Salinas de Gortari impuso a Rogelio Montemayor.

EMM y el actual jefe de la bancada senatorial de Morena fueron diputados en la LVII Legislatura federal (1997-2000), de la cual Monreal saltó a la gubernatura tras derrotar a Olvera por un margen de 5.5 por ciento. En 1999, el saltillense estaba de nuevo en la antesala del Palacio Rosa, pero no en la baraja de Montemayor. Monreal entró entonces en acción y le propuso ser candidato por el PRD. Los contactos de Martínez en Los Pinos influyeron para que el PRI, para evitar el contagio de Zacatecas, resolviera el caso de Coahuila mediante consulta abierta y no por dedazo.

Enrique Martínez ganó con holgura el proceso interno y las elecciones constitucionales a un contendiente de primera línea, Juan Antonio García Villa, postulado por una alianza formada por el PAN, el PRD, y los partidos Verde y del Trabajo. El Gobierno de EMM ha sido uno de los mejores: desarrolló un importante programa de obra pública y saneó las finanzas. Su gran error fue haberle allanado el camino al moreirato, cuyo docenio arruinó las finanzas y el prestigio de Coahuila.

Monreal es uno de los políticos más cercanos a López Obrador, y desde ahora presidenciable. Morena quiere más diputados locales, más capitales, un mayor número de gubernaturas y conservar la mayoría en el Congreso. En la construcción de una candidatura aún lejana y sujeta a múltiples vaivenes, Coahuila está en la agenda del coordinador parlamentario. Mientras más avance en los estados, mejor para sus aspiraciones.
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