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Voces de la Región
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Zócalo se preocupa por tener a sus lectores al tanto de la economía y cómo afecta sus finanzas, por lo que este espacio es una ventana dedicada a economistas locales para expresar sus puntos de vista sobre la economía estatal, nacional e internacional. Asimismo opinan sobre sucesos financieros e indicadores de interés general como la inflación, los precios del petróleo y la paridad peso-dólar, entre otros.

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06 Enero 2015 05:19:58
El final de un año difícil
Arnoldo Ochoa Cortés
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Estamos en los días finales de un año sumamente difícil para la sociedad mexicana y la situación actual no apunta hacia una transformación que coloque al país en la ruta de recomponer el grave deterioro en los órdenes económico, social ni político.

El entorno económico mundial se mantiene con signos recesivos y las expectativas de recuperación del crecimiento son muy limitadas. Bajo esta circunstancia, una economía que depende de la demanda externa para crecer enfrenta un panorama adverso. Adicionalmente, la drástica caída del precio internacional del petróleo está teniendo ya un doble impacto sobre nuestra economía: en primer lugar reduce los recursos disponibles para el ejercicio del gasto público, y por otro lado provoca una pérdida de valor de nuestra moneda, lo que explica su depreciación respecto al dólar.

Sin embargo, las mayores dificultades que se presentan para que nuestro país ofrezca alternativas de mejoramiento en las condiciones de vida para su población, se observan en la situación interna. Los procesos económicos, políticos y sociales en México están terriblemente deteriorados.

En el terreno económico tenemos un crecimiento muy bajo, y los escasos empleos que se generan se inscriben en la dinámica de precarización característica de las décadas que llevamos de neoliberalismo. Modelo que el Gobierno federal actual pretende perpetuar a través de las reformas constitucionales, llevadas a cabo para sustentar las reformas estructurales, mismas que hasta el momento no han demostrado representar una alternativa ni siquiera para generar los niveles de inversión que permitan un mayor crecimiento.

En el transcurso del año que termina hemos visto agravarse la situación social. Al descontento de la población por los altos niveles de marginación, inseguridad y violencia prevalecientes en gran parte del territorio nacional, se agregaron acontecimientos como los de Ayotzinapa, que por la circunstancia en que se presentaron, han dado lugar a una reacción que cuestiona profundamente la estructura social prevaleciente.

La escena política no se encuentra en mejores condiciones, la percepción social cada vez denota un mayor rechazo hacia las principales instituciones políticas, desde la Presidencia de la República que recientemente se ha visto envuelta en graves señalamientos relacionados con tráfico de influencias y corrupción, hasta las diversas instancias de los Poderes Legislativo y Judicial, que han perdido credibilidad y confianza ante la ciudadanía. Bajo esta circunstancia, está severamente cuestionada la legitimidad del sistema político en su conjunto.
México no puede continuar así, es urgente que se abran espacios para la revisión, discusión y análisis sobre los diversos ángulos de la grave crisis en que nos encontramos, la más profunda y más compleja desde el movimiento revolucionario de principios del siglo pasado.

Las transformaciones requeridas para iniciar un proceso que aspire a solucionar la crisis sistémica que vivimos tienen que ser de fondo, desde la definición de estrategias que permitan la reconstrucción de las estructuras sociales, el rediseño y saneamiento de las estructuras políticas que incluyan mecanismos para una relación más cercana del Estado con la ciudadanía, apuntalada en una mayor capacidad de la población para participar en las decisiones relevantes que incidan en el futuro de la nación. Pero como un primer paso para alcanzar lo anterior, es indispensable reconocer la necesidad de transitar hacia un modelo económico más incluyente, que genere empleos de mayor calidad, que distribuya de manera más equitativa la riqueza, que fortalezca el mercado interno y que busque reducir la dependencia del exterior.
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