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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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11 Octubre 2019 04:06:00
El final del moreirato
El segundo coahuilense en desfilar por la pasarela de las «mañaneras» y poner en la picota a los Moreira fue Albino Córdova, de ACM Canal 54 de YouTube. El origen de los problemas del estado es la corrupción, dijo sin ambages el periodista sampetrino al presidente López Obrador, el 13 de agosto. Tres décadas después de haber recibido una lluvia de tomates y huevos podridos cuando era candidato, «en La Laguna todavía se vive la venganza de Salinas. (…) los campesinos tiran sus melones y sus sandías porque no tienen precio; las tierras ejidales volvieron a ser de unos cuantos». Tal es el resultado de la reforma al Artículo 27 Constitucional, sentenció Córdova con voz trémula.

«¿Es justo -preguntó- que la familia Moreira, en Coahuila, se haya traspasado el poder como una monarquía, en el colmo del cinismo, de la desfachatez, para crear programas electoreros?». «La justicia a veces tarda, pero llega cuando se lucha por ideales y principios», dijo AMLO. Las «mañaneras» se prestan para el lucimiento y el oportunismo. El Presidente escucha. Peña Nieto aplicaba a los periodistas y ciudadanos críticos la receta salinista del «ni los veo ni los oigo». Jamás concedió una entrevista en forma.

El 15 de agosto, Dalila Escobar, de Capital Coahuila, puso a prueba al Presidente: «En el Gobierno de Rubén Moreira se denunció y se demostró que hubo desvío de millones de pesos -475 según la denuncia penal de la Auditoría Superior del Estado-… mediante el esquema de empresas fantasma. Incluso esto derivó en la renuncia de María Esther Monsiváis, secretaria de Infraestructura y brazo derecho del ahora diputado federal. ¿La Unidad de Inteligencia Financiera va a atender estos casos, va a seguir una investigación respecto a este hecho o, en todo caso, quedará impune?».

«No, no queda nada impune, replicó el Presidente, (a) todo lo que se denuncia se le da curso. (…) si nos piden información en el caso de Inteligencia Financiera, que depende de Hacienda…, se entrega; y también cuando se presentan datos se indaga… (si) se encuentra que hay manejos turbios, indicios de corrupción, se procede a entregar esa información a la Fiscalía. Es lo que estamos haciendo».

Seis días después, Escobar volvió a la carga. «Usted me decía que no tenía más información (sobre las acusaciones contra Rubén Moreira); sin embargo, sí existe una denuncia interpuesta por 20 senadores, el 26 de septiembre de 2016… (por) el desvío de recursos a través de empresas fantasma. ¿Este tipo de denuncias van a quedar en la congeladora o se les va a dar seguimiento? Porque sí existen».

«Pues si existe(n), que la Fiscalía (General de la República) les dé curso, como hace en otros casos», replicó AMLO. Acerca de la deuda, dijo que un partido (PAN) acusaba de corrupción a las autoridades, pero «resulta que el Gobierno de ese partido (Calderón era presidente) exoneró a ese personaje (Humberto Moreira)».

No fue Calderón quien absolvió a Humberto, sino su hermano Rubén. En recompensa por obstruir la justicia, el procurador del moreirato, Homero Ramos Gloria, recibió una sinecura en el Tribunal Superior donde cuida los intereses del clan. Las denuncias por la deuda y las empresas fachada, presentadas por la Auditoría Superior del Estado, duermen todavía el sueño de los justos.

El caso no puede ir al «basurero de la historia», como AMLO sugiere, sin antes haber castigado a quienes saquearon las arcas del estado. Menos ahora, cuando Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad lo ha fijado en la agenda nacional con su investigación «Megadeuda en Coahuila: justicia simulada». Ni perdón ni olvido.
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