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Juan Latapí
Juan Latapí
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21 Abril 2019 03:10:00
El futuro fue ayer
ESTAMOS SOMETIDOS A UN VORAZ consumismos que nos impide ver cómo se van modificando nuestros hábitos y costumbres; son tan rápidos los avances tecnológicos que ya nos rebasaron y se han ido incrustando en nuestra vida diaria haciéndonos más dependientes, al grado de alterar nuestra conducta, por ejemplo, cuando se olvida el celular o no hay señal de internet.

LA CRECIENTE DESIGUALDAD ENTRE POBRES y ricos –tanto entre países como individuos- ocasiona que el acceso a estos avances tecnológicos no sea igual para todos. Cada día mayor cantidad de gente tiene un teléfono celular inteligente, con más funciones, donde se almacena cualquier cantidad de información y diferentes herramientas para cualquier necesidad. Estos aparatos se han apoderado de nosotros al grado que resulta extraño ver alguien que memorice un número telefónico o haga un cálculo mental sencillo; la memoria digital va reemplazando nuestra memoria poco a poco.

POR EJEMPLO, A TRAVÉS DEL GPS y de aplicaciones como Google Maps, ya no hay necesidad de memorizar las rutas cuando nos dirigimos a un sitio, desde el celular nos van guiando. Los mapas de papel empiezan a ser piezas de museo. Desde hace algunos años Google está desarrollando los automóviles autónomos que están por salir al mercado en los próximos meses. Se estima que este tipo de vehículos pondrá en serios apuros a la industria automotriz ya que se podrá pedir por teléfono el servicio de uno de estos autos para llevarnos a cualquier sitio.

LA MAYORÍA DE LAS COMPAÑÍAS automotrices prácticamente desaparecerán y serán sustituidas por empresas tecnológicas, como Apple, Tesla o Google, que están fabricando computadoras sobre ruedas. Este nuevo concepto de vehículos ocasionará que pocos quieran tener un automóvil. Además ya no habrá necesidad de estacionarlo y tan solo se pagará por la distancia recorrida. Esto a su vez permitirá al pasajero trabajar desde su computadora mientras viaja.

ACTUALMENTE MUEREN EN EL MUNDO cada año más de un millón de personas en accidentes automovilísticos. Con los automóviles autónomos dichos accidentes disminuirán considerablemente, lo que afectará severamente a las compañías de seguros. Cada día los autos eléctricos tienen mejor desempeño y su costo va disminuyendo; en pocos años empezarán a reemplazar los vehículos de combustión interna. Esto ayudará enormemente a la calidad del medio ambiente, principalmente en las grandes ciudades.

POR SU PARTE, SE ESTIMA que la generación de electricidad será mucho más barata y más limpia. El avance de la energía solar ha sido exponencial, con mejor rendimiento y a menor costo. Se puede ver cómo cada día hay más hogares que tienen fotoceldas solares lo que representa una gran ahorro para las familias. Se estima que en 10 años las termoeléctricas dejarán de operar.

CON ELECTRICIDAD BARATA TAMBIÉN SE podrá contar con agua abundante y barata. Actualmente la desalinización requiere 2Kwh por metro cúbico, lo que permitirá a grandes cantidades de personas poder contar con agua potable a muy bajo costo.

POR SU PARTE LOS AVANCES médicos han aumentado nuestra longevidad y varias empresa tecnológicas –como Google- desarrollan importantes proyectos contra el envejecimiento. Está por salir al mercado un dispositivo llamado Tricorder X –como el de Viaje a las Estrellas- que en breve desde el celular puede hacer un escáner de la retina y sacar muestras de sangre, analizando 54 indicadores biológicos que podrán identificar prácticamente cualquier enfermedad. Se estima que su precio será accesible de tal forma que en pocos años casi todos tendremos acceso a la medicina clase mundial, casi gratis.

ASÍ MISMO EL MUNDO DE los negocios se está transformando. El famoso y controvertido servicio de taxi Uber es solo una herramienta de software, no posee ningún vehículo y ahora es la compañía de taxis más grande del mundo. Lo mismo sucede con AIR B&B, la compañía de hoteles más grande del mundo a pesar de no poseer propiedad alguna.

EN MONCLOVA MUCHOS DE ESTOS avances empiezan a llegar, unos más rápido que otros, algunos menos accesibles, pero algunos francamente imposibles de imaginar cómo funcionarían aquí. Por ejemplo, los automóviles autónomos que aquí deberán aprender a sortear baches, una vialidad ilógica, agentes de tránsito voraces y choferes del transporte público más cercanos a la prehistoria que a estos tiempos.
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