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Dan T
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22 Enero 2019 03:58:00
El galán Fayad
Cada vez que veo al gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, me preguntó: ¿dónde diablos dejó la telenovela? Alguien (seguramente alguno de sus enemigos) le hizo creer al priista que era todo un galán. ¡Y vaya que se la creyó!

Hay que verlo en las conferencias de prensa y en las entrevistas que está dando por todos lados, supuestamente para hablar de la tragedia, pero más bien parece que se está haciendo propaganda. Por alguna extraña razón, ¡ya no le salen canas! Ahora trae el cabello más negro que el bigote de Vicente Fernández. Estoy seguro que ni siquiera Comex ha logrado fabricar un color más negro que el que trae el mandatario hidalguense en la cabeza. El caballo negro azabache a su lado se queda estúpido. Pero eso no es todo: ¡milagro!, también desaparecieron sus arrugas. Las únicas patas de gallo que tiene Fayad son las que usa para bañarse, porque de la cara está mejor planchado que cualquiera de mis pantalones. Es obvio que el señor no se puso bótox, ni se hizo una carísima cirugía estética, sino que seguramente se metió a bañar en las mágicas aguas del Río Tula, lo cual provocó él un proceso de rejuvenecimiento que ya lo quisiera “Chabelo” para un Domingo en Familia.

Si no fuera porque soy muy decente, diría que a Omar Fayad le afectó demasiado juntarse con personajes de la farándula, pues ahora cada vez que se para frente a una cámara, parece que está modelando trusas Trueno, blancas, de algodón, gigantes.

¡Ah y me falta lo más importante! El bigotito. La primera vez que lo vi, pensé que era “El Ferras” tras salir de la cárcel, pero no, en realidad era el Gobernador de Hidalgo. El bigote de Fayad es una de esas cosas extrañas en la vida que producen inquietud, como cuando le ves a alguien un barro enorme en la frente, a punto de reventar y te tienes que controlar para no exprimírselo ahí mismo antes de que haga erupción. Si Fayad fuera integrante de Village People y cantara “guayemciei” vestido de vaquero, ese bigote estaría fantástico. Pero cuando de lo que se trata es de hablar de cosas serias, como la tragedia en Tlahuelilpan, el bigote hace que Fayad parezca protagonista de una de esas telenovelas turcas que están tan de moda. Me dan ganas de decirle: “Oiga, licenciado, habló Gordolfo Gelatino, que si le devuelve el mostacho porque tiene que irse a trabajar”.

Pese a todo, Omar Fayad no pierde el buen ánimo, ¡ni el ego! En cada una de sus apariciones públicas, el priista lleva un chaleco que seguramente algún brillante asesor lo convenció de usar porque le da un aire aventurero. No importa si Fayad está en una sala de prensa en Palacio Nacional o recorriendo el lugar de la tragedia, él lleva su chaleco, como si se tratara de un salvavidas y pudiera caer, en cualquier momento, en medio del mar. Lo más extraño de dicha prenda es que lleva el nombre de Omar Fayad en el pecho. ¿Será porque al gobernador le gusta presumir quién es por si acaso alguien no lo conoce? ¿O será que se le olvida quién es él mismo y con eso ya no se pierde cuando sale a la calle? ¡Qué gran misterio!


Nuevo partido

Hablando de gente guapa, el nieto y el yerno de Elba Esther Gordillo presentaron el fin de semana su solicitud ante el INE para crear un nuevo partido político. Dicen que en caso de aprobarse su nombre podría ser CHUCKY (Camaradas Hermosos Unidos por las Compras, el Karma y los Yates).


¡Nos vemos el jueves!
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