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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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22 Marzo 2020 04:00:00
El gran reto
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La amenaza que hoy enfrentan todos los países del mundo con la aparición de un virus al que no se tiene idea de cómo enfrentarlo, nos pone a todos en condición de riesgo al dejar al descubierto nuestra vulnerabilidad.

El llamado nuevo coronavirus de Wuhan -nombre de la ciudad dónde se inició- mantiene a la mayoría de los gobiernos preocupados por su rápida propagación y contagio.

El problema realmente es serio por lo que resulta absurdo y reprobable que haya individuos que hagan bromas, minimicen un asunto tan delicado en cuestión de salud, que no hagan caso de las advertencias sanitarias y que expongan a riesgos innecesarios a los demás.

Más reprobable aún cuando quien pone el mal ejemplo es quien gobierna.

Hemos visto el comportamiento del presidente de México ante una emergencia mundial de salud. Mientras sus homólogos de otros países se preparaban para enfrentar la crisis que se veía venir, López Obrador se ha estado comportando de una manera irresponsable.

Tal vez ha considerado que el problema no es serio. Un riesgo que se convirtió rápidamente de ser epidemia a ser considerado pan-de-mia (pronunciada la palabra con marcada ironía por el presidente en una de sus absurdas mañaneras). Lo único que mostró al burlarse de la amenaza global, es su falta de respeto, preocupación y total ignorancia.

Ha actuado sí, de manera irresponsable con un comportamiento que dista mucho de ser de un mandatario, de un gobernante que ame a su pueblo. El señor olvida que es el Presidente de México, por lo tanto, le debe respeto a su investidura como también a todos los mexicanos.

El señor no ha dejado de hacer campaña desde que asumió el poder. Debería entender de una vez por todas que debe gobernar no andar poniendo en riesgo su persona y la de otros.

Le preocupó más modificar la Constitución para proteger “sus” programas sociales, que son más electoreros que beneficios reales. Acaso ¿El Presidente ignora que los programas de beneficio social ya existían? Becas, despensas, en fin, con diferente nombre, pero el fin fue siempre apoyar.

Como en las Cámaras están los mal llamados representantes del pueblo, diputados y senadores, puestísimos a aprobar lo que les manda el “patrón” porque creen que le deben el “hueso” al Presidente, por eso todo lo justifican sin analizar.

En realidad, su responsabilidad y su deber es con el pueblo. Lo que tanto han criticado, es lo que están haciendo, se convirtieron en “levantadedos”.

Ante la amenaza mundial de la pandemia que hoy nos mantiene a la expectativa, surge la desconfianza al ver que un gobierno poco está haciendo para poder remediar la problemática que ya está en el país.

Basta ver las condiciones en que se encuentran los hospitales. La poca o nula atención a pacientes con cáncer, con diabetes. Sin tratamientos, sin camas suficientes para lo que se avecina; sin respiradores.

Bueno si ni siquiera tienen gel tanto en hospitales como en diferentes dependencias. Hay carencias de cubrebocas, guantes y demás. No pretendan culpar del todo a los gobiernos anteriores, mejor digan qué está haciendo este gobierno para elevar el nivel de los hospitales.

Un buen gobernante se pone a trabajar buscando el bien del país y el de todos los ciudadanos. Es la forma de agradecer el haber sido electo. Echarle la culpa a sus antecesores de todo lo que ocurre en el país y no hacer algo por resolver lo que supuestamente está mal, puede ser un indicador de que se miente o que no es tan apto para el cargo como se esperaba y no se es capaz de resolver los problemas.

Habría que preguntar: Si dejaron tan mal al país ¿Por qué razón tiene en su gobierno a personas de otros partidos? No se entiende. Y no digo ideología porque esa, ya no la conocen.

México, enfrenta un problema de salud, una epidemia convertida en pandemia a nivel mundial que está cobrando vidas en otros países. Mandatarios están tomando precauciones para proteger a los ciudadanos de alguna manera porque hasta el momento NO existe la cura para el COVID-19. Científicos trabajan a marchas forzadas para encontrar el antídoto a tan terrible mal.

Es decir, están tomando muy en serio el problema. Qué pena que en el país quien debería poner el ejemplo para ofrecer confianza y dar tranquilidad al pueblo, lo tome a broma o peor aún, se considere una divinidad, destilando soberbia al máximo.

En estos momentos, todos tenemos ante nosotros un gran reto: Protegernos unos a otros por solidaridad, por caridad, por amor al prójimo y porque es una necesidad por las circunstancias que atravesamos.

El gobierno, el presidente, debería estar poniendo el ejemplo de humanismo, el mismo que tanto presume y de respeto a los ciudadanos. Está haciendo quedar mal a sus colaboradores con las indicaciones que se dan en cuanto al comportamiento que debemos aplicar.

Estamos conscientes que por nuestro propio bien y el de los demás, debemos mantenernos resguardados en casa como se ha indicado. Solo salir lo necesario; trabajo, mandado. Cero diversiones. El gran reto es sobrevivir y ayudar a sobrevivir a otros.

El gran reto para el Presidente es demostrar que México y los mexicanos importamos.

El gran reto para él será asumir de una vez por todas su papel de gobernante y no de un activista social. Ya no está en las calles desde donde polarizó; ahora está en Palacio Nacional desde donde se debe gobernar.

Y después, cuando volvamos a nuestras actividades, el gran reto como ciudadanos, será la de comportarnos con responsabilidad.

Dios está con nosotros y con nuestras familias. La oración ayuda ¡por supuesto que sí! Y México es un pueblo con fe que sabe orar, que es fiel a sus creencias. Unidos pidamos por todo el personal de salud, doctores, enfermeras, brigadistas, militares y marinos; por los empleados que no pueden quedarse en casa por atender a otros (supermercados y demás) Confiamos en que un mañana mejor ha de venir y que Dios y nuestra Morenita del Tepeyac, habrán de proteger a este pueblo siempre fiel.
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