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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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01 Septiembre 2019 03:51:00
El jaguar convertido en dama
El impulso acumulador de libros es un germen que infecta a toda ávida lectora. Empiezas con un par de libros extras para leerlos después y se van acumulando en la lista de pendientes mientras no puedes parar de seguir comprando y comprando.

Los motivos sobran: leíste una reseña y quisiste tenerlo, es una novedad de alguna autora que te gusta, estaban en oferta y no pudiste resistirte. En fin.

Esta semana me encontré con Palmeras de la Brisa Rápida, de Juan Villoro. No sé desde hace cuánto estaba en mi casa entre los libros pendientes, que ya ni siquiera recordaba poseerlo. Así que la gratificación fue doble: por un lado disfrutar de unas crónicas de viaje impregnadas de sentido del humor, y por otro, la sorpresa de tener tal joya entre mis posesiones.

A través de las 207 páginas que componen el libro, (dividido en 7 capítulos, y cada uno de ellos en una estampa más corta), nos aventuramos junto a Villoro para conocer las diferentes aristas que componen la cultura e historia de la península de Yucatán.

El autor se apropia de todos los recursos para cubrir sus textos: habla desde la historia de la conquista, la bancarota de las compañías henequeras, los paisajes del camino, sus experiencias propias.

Una de estas estampas es dedicada al gran maestro Carlos Torre Repetto; celebridad meridiana por excelencia y uno de los genios más grandes que han existido en el país.

Llegó a codearse entre la élite mundial de ajedrez y venció con gran habilidad al entonces excampeón del mundo Emanuel Lasker. Luego perdió la cordura y pasó sus últimos días recluido en un hospital siquiátrico.

En toda la historia del ajedrez mexicano solo han existido cinco “grandes maestros” (equivalente a la cinta negra en karate); uno de ellos fue el campeón yucateco, así que era casi obligatorio hablar de este singular
personaje.

Cuando tomé Palmeras de Brisa Rápida, no sabía bien a bien de qué se trataba. La portada naranja con la silueta de un jaguar me pareció bonita, pero no contaba con la destreza artística de Editorial Almaadía (quien nunca deja de sorprenderme), pues al quitarle la camisa al ejemplar, encontramos que el rostro se convierte en el grabado de una dama de ajedrez y un penacho/palmera.

No desvestí el libro hasta cuando lo llevaba casi por la mitad, y me lamenté de no haberlo hecho antes porque no hubiera pospuesto tanto su lectura.

Es una pieza artística completa: desde el diseño de la portada, la edición y la narrativa de Villoro quien vuelve a demostrar que es un gran cronista. Bien vale cada peso. Pero ya ni recuerdo cuánto me costó.
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