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Marcelo Torres Cofiño
Marcelo Torres Cofiño
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Marcelo Torres Cofiño es miembro del Partido Acción Nacional desde 2006, fue Diputado Federal del Estado de Coahuila en la LXII Legislatura. Fue Presidente del Partido Acción Nacional y actualmente es Diputado Local, coordinador del grupo parlamentario del PAN y Presidente de la Junta de Gobierno en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.

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14 Octubre 2018 04:00:00
El lobo que cuida el corral
Lo del secretario de Finanzas del estado de Coahuila, Blas Flores Dávila es escandaloso y hace insostenible su permanencia en el cargo. No se trata en exclusiva del gasto excesivo que ha realizado el Gobierno de la entidad, muy por encima del autorizado por el Congreso del Estado, sino, además, de las constantes revelaciones en torno a su gestión al frente de la Universidad Autónoma de Coahuila. ¿Cómo puede ese hambriento lobo carnicero seguir cuidando nuestras gallinas?

El sobreejercicio presupuestal por más de 4 mil millones de pesos en este ejercicio de 2018, al mes de junio, debería ser suficiente razón como para que fuera cesado de su cargo. Estamos hablando de un 10% del valor actual de la megadeuda. Mientras Blas Flores Dávila juega a renegociar bajo el argumento falaz de estar logrando ahorros para los coahuilenses, cuando lo único que se consigue es que se prolongue el tiempo del endeudamiento, autoriza que sea despilfarrado el dinero del erario, en un acto de absoluta irresponsabilidad. Además, no se sabe cuál es el origen de esos 4 mil millones de pesos que se gastaron de más y se desconoce el destino real y preciso al cual fueron a parar.

En teoría, el titular de la Auditoría Superior del Estado, Armando Plata, tendría que estar atento y llamando a cuentas al secretario Flores, pero eso no va a ocurrir dada a la probada incapacidad e ineficacia del auditor y al evidente contubernio que vincula a ambos personajes y que se demuestra cada vez que Armando Plata sale a validar las cuentas de Flores Dávila al frente de la UAdeC. Mientras que la Auditoría Superior de la Federación ha encontrado desvíos millonarios, el auditor Plata no logra descubrir ni un peso mal aplicado. 

También, las investigaciones periodísticas de Zócalo demuestran que se emplearon empresas fantasma para saquear las arcas universitarias en tiempos de Blas Flores. Sin embargo, la Auditoría coahuilense se hace de la vista gorda y avala todo el cochinero que dejó el actual secretario de Finanzas tras su paso en la UAdeC. No debería extrañar que actualmente, algunas posiciones clave en la estructura de la máxima casa de estudios en la entidad las ocupen personas muy allegadas al auditor, como es el caso de Ludivina Leija Cortés quien actualmente es contralora general de la UAdeC. Quizás la verdadera vocación de Armando Plata sea la de agente de colocación de empleos.

No es para nada extraño que Blas Flores salga a venderse como “blanca paloma” incapaz de realizar nada turbio; aunque siempre son palabras y no evidencias las que acompañan su postura. Alega que todos los recursos fueron aplicados para el beneficio de la universidad, pero omite decir que en su último año de gestión la UAdeC se desplomó 15 lugares en el ranking de Instituciones de Educación Superior que elabora la Revista América Economía. ¿Cómo es posible si, de acuerdo con Flores, su gestión fue transparente y eficaz? 

El punto es que, ante la enorme desconfianza que genera Blas Flores Dávila y su manejo irresponsable los recursos públicos, es impostergable su salida de la Secretaría de Finanzas. Ya dijo que no va a renunciar, lo que de manera alguna es una sorpresa dada su pobre calidad moral. Pero ¿hasta donde su jefe lo va a sostener? ¿Seguirá dejando que el hambriento lobo carnicero se haga cargo del corral?
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