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Francisco Tobías
Francisco Tobías
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11 Febrero 2020 04:05:00
El México que veo
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De joven opté por estudiar Economía, casi al finalizar preparatoria. Y decidí hacerlo porque quería entender los grandes temas del país desde esa época o, quizá, aún siendo más pequeño.

Recuerdo qué aún antes de esa época se hablaba mucho de la deuda externa y en mi entendimiento me atrevía a sugerir de pequeño qué si todos poníamos un poco la deuda se acabaría.

Esta pequeña anécdota me es útil para reflexionar sobre el país que he visto a lo largo de mi vida. Hoy muchas cosas han cambiado, algunos problemas se han ido, pero han llegado otros, por ejemplo, antes se hablaba de que “cuando menos hay paz”, pero eso dejó de escucharse hace mucho tiempo en las pláticas de sobremesa.

Creo que hoy existen problemas más complejos que requieren soluciones más difíciles. La violencia alcanza cifras históricas. La corrupción se desborda y alcanza todos los ámbitos y todos los niveles. La justicia parece ser selectiva, la pobreza permanece y sigue sin haber programa social que logre romper el destino de las futuras generaciones. La

desigualdad de oportunidades es abismal lo que significa que se amplía todavía más la brecha de ingresos. El clasismo permanece y se crean pequeños grupos elitistas, aun en provincia y en lugares pequeños.

La economía es volátil, pero ahí va. El crecimiento promedio desde 1994 ha sido de 2.5%, quizá es un buen dato, pero ese promedio esconde volatilidad, ya que hemos tenido picos de 7.1%, pero también decrecimientos de 6.3 por ciento. Estos vaivenes no contribuyen en nada a mejorar las condiciones de vida de la población

Por otro lado, en el sector empresarial pasa algo similar. Las grandes empresas de México de hoy son las mismas empresas que llevan siéndolo por décadas. Por ejemplo, a diferencia de Estados Unidos, las grandes empresas actuales fueron creadas hace pocos años, por gente que innovó y arriesgó. Aquí hay pocos jugadores.

Finalmente, el mundo se mueve a la tecnología y a la innovación y México se sigue considerando manufacturero y petrolero.

Creo de forma idealista que es posible vernos de otra forma. Pero para ello, hay que empezar por cada uno. La única forma de exigir es si estamos dispuestos a dar. Para exigir transparencia hay que darla; para hablar de inclusión hay que ser incluyentes… México cambiará, pero no por arte de magia. Hay que llamarle a las cosas por su nombre y tomar decisiones que lastimen intereses. Pensemos con miras largas y hagamos un México de largo plazo.
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