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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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21 Marzo 2020 04:03:00
El peso en terapia intensiva por Covid-19
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La semana que termina fue de auténtica pesadilla para el peso mexicano. Si bien nuestra moneda se contagió igual que todas las del mundo por la llegada del Covid-19, parece que las débiles defensas de la economía mexicana hicieron que la pandemia del coronavirus se volviera más letal para nuestro peso, que se volvió la divisa más castigada frente al dólar estadunidense y en los últimos ocho días perdió toda su fortaleza y se depreció en 2.95 unidades o 13.3%, con lo que llegó a la sala de cuidados intensivos.

Ni siquiera la inyección de 4 mil millones de dólares a los mercados cambiarios, realizada como terapia de choque por el Banco de México y la Secretaría de Hacienda en menos de una semana, o el anuncio anticipado del banco central de reducir en 50 puntos base las tasas de interés, de 7 a 6.5%, lograron detener el desgaste acumulado de un peso que en estos últimos días le permitió al dólar varios “máximos históricos” y al que, sin que comience todavía la fase más crítica de la epidemia en el país, ya no le queda nada de “fortachón” y dejó de ser el referente favorito del presidente López Obrador para decir que nuestra economía “va muy bien” y que no había de qué preocuparse.

Hoy, la moneda mexicana no solo es la más devaluada en todo el mundo por el impacto de la pandemia, sino que su caída está directamente ligada a las deterioradas expectativas que se ven sobre la economía mexicana. Analistas, inversionistas y calificadoras internacionales ya ven a nuestra economía entrando en una franca recesión y con una contracción y una caída del PIB, de entre 1.5 a 4.5% en lo que resta de este año, con lo que la recesión económica sería de proporciones históricas.

“México se dirige a la recesión económica más larga que se haya registrado en los últimos 90 años, de acuerdo con datos del Inegi. Esta situación va a frenar los planes de expansión de empresas, limitará la creación de empleos y restringirá el aumento de salarios”, decía el viernes un reporte del analista Tláloc Puga para El Universal, a partir de los pronósticos que varios bancos de los más grandes del mundo emitieron sobre el futuro de la economía mexicana, entre ellos Bank of América, JP Morgan y el británico Barclays, en los que anticipan que la recesión que vivió el país en 2019, al contraerse la economía 0.1%, se va a profundizar en este 2020 y agudizará la caída del PIB por segundo año consecutivo.

De hecho si se confirman los pronósticos negativos, dice el analista, sería la primera vez que la economía mexicana reportara dos años seguidos de contracción económica. Eso no pasaba desde 1929 y 1930, cuando la Gran Depresión de los Estados Unidos arrastró a México, cuya economía estaba todavía afectada por la violencia política y el entonces reciente asesinato del presidente Álvaro Obregón, ocurrido en 1928. En aquellos años, el PIB pasó de 0.4% en el 28 a caer 3.6% en 1929 y a desplomarse 6.6% en 1930, según la información del Inegi que cita Tláloc Puga.

El viernes todavía, en medio de las maniobras de Hacienda y el Banxico para tratar de frenar la estrepitosa caída del peso, con medidas orientadas a proveer de liquidez a la moneda nacional e inyección de dólares estadunidenses a la banca para tratar de calmar a los mercados financieros, el Presidente insistía en sus mensajes a la población desde la conferencia mañanera y desde sus redes sociales, que “estamos preparados por lo del coronavirus, tenemos todo lo necesario para aplicar el plan que definimos desde hace tres meses, tenemos dinero, todo el dinero que se necesite…y lo más importante hay mando, hay gobernabilidad en el país”.

Y sobre la economía y el impacto de esta pandemia, sobre lo que ha reiterado que “tenemos un blindaje”, aseguraba el Mandatario: “Tenemos reservas, muchísimo dinero, porque hemos administrado bien, porque hay finanzas públicas sanas, porque no hay corrupción, porque no hay gastos superfluos e innecesarios, entonces vamos a salir adelante”.

Entre el optimismo reiterado del Presidente y el marcado pesimismo de los mercados financieros y de analistas y calificadoras internacionales, lo que tenemos hoy es un peso tirado en el suelo con una cotización de 25.11 por dólar, una Bolsa Mexicana de Valores que, como todas las del mundo sigue perdiendo, los precios del petróleo nacional en 14 dólares y una economía sin inversión ni crecimiento que hoy sufre el embate de la turbulencia mundial y se encamina a la recesión. ¿A cuál de los dos mensajes le creemos, al “vamos muy bien y vamos a salir adelante” del Presidente o al de la crisis de proporciones históricas que nos anuncian desde afuera?


Notas indiscretas…

El viernes en Palacio Nacional, durante la conferencia mañanera del presidente López Obrador, varios escucharon cuando el Mandatario se quejaba molesto y preguntaba: “¿Dónde está Marcelo?”, “¿Por qué no está aquí?”. Y es que al parecer el canciller no solo llegó un poco retrasado a Palacio, sino que además no llevaba muy buenas noticias para el Presidente o las que llevaba más bien no le gustaron nada: que el presidente Donald Trump quería que López Obrador anunciara el viernes en su conferencia, casi de manera simultánea que él lo haría en Washington, que México aceptaba cerrar sus fronteras aéreas a todos los vuelos provenientes de Europa. La medida no le gustó nada al presidente López Obrador que se negó a hacer el anuncio y le pidió, enojado, al secretario de Relaciones Exteriores que lo negara en público, desmintiendo lo dicho por Trump en la Casa Blanca. Veremos en qué acaba este desencuentro y la molestia de AMLO por los acuerdos que aceptó el canciller con sus contrapartes estadunidenses en el tema del Covid-19; ya le contaremos más detalles… Por lo pronto, otras que se llevaron tremendas regañadas fueron las alcaldesas de Acapulco y de Cancún, ambas morenistas. Mara Lezama, del municipio de Benito Juárez, y Adela Román, habían dictado el jueves medidas obligatorias de cierre de restaurantes, bares y otros centros de diversión y reunión en los dos destinos turísticos, como parte de las medidas para prevenir el contagio del coronavirus. Las dos alcaldesas obligaron a los empresarios de sus municipios al cierre total de actividades y cuando el Presidente se enteró fue tal su enojo que le pidió directamente a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, que les llamara a las dos presidentas municipales de Morena para preguntarles por qué habían decretado el cierre de establecimientos sin que hubiera “sustento técnico” ni casos confirmados de contagio de Covid-19 en sus municipios. “Si no hay elementos técnicos ni de contagio, para qué decretan el cierre”, les reprocharon airadamente a las dos alcaldesas. “Están haciendo un daño a los trabajadores, afectando a los negocios y al turismo que es el sustento de sus municipios y no pueden tomar decisiones así, si no obedece a un sustento técnico de que haya riesgos”, les dijeron a Mara Lezama y a Adela Román en la llamada que recibieron desde Bucareli. Debió haber sido muy fuerte el tono y la molestia que provocaron en el mismísimo Presidente porque el viernes las dos alcaldesas salieron a matizar las medidas de restricción y a decir que no deben cerrar los restaurantes, bares y centros nocturnos, pero sí deben implementar medidas de higiene y seguridad como recibir clientes a solo la mitad de su capacidad total y poner espacios obligatorios entre comensales y clientes. En fin, que donde manda Presidente, no gobiernan las alcaldesas… Los dados mandan Escalera doble. Ánimo a todos los amables lectores, que de esta saldremos adelante y fortalecidos con la cooperación y el apoyo solidario de todos.

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