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Aracely Rodríguez Guardiola
Aracely Rodríguez Guardiola
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29 Agosto 2020 07:32:00
El Poder del Norte
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A finales de los años 90, “El Poder del Norte”, agrupación regiomontana de música regional, tocaba canciones como: “Ni que valieras tanto” o “Pero me perdonas”. Más de 20 años después, “El Poder del Norte” se hace presente pero de una manera muy diferente, a través de la Alianza Federalista que surge precisamente en el noreste caliente de nuestro país.

Los norteños, y los coahuilenses particularmente, siempre nos hemos distinguido por nuestro carácter recio, por trabajar por lo queremos y por defender lo que con el sudor nos ganamos. De la pluma del padre del federalismo, Miguel Ramos Arizpe, nacido en la tierra que hoy lleva su nombre, nació la que fuera la primer constitución de nuestro país, por allá de 1824, donde se determinó que México pasaría a ser una República Federal.

A principios de siglo pasado, Madero levantó la voz y a todo un país ante las imposiciones centralistas de Díaz, que tanto daño habían hecho a las clases más desprotegidas y Carranza creó lo que hoy es el ejército nacional mexicano para defender la democracia por la que Madero dio su vida.

Ya en el México moderno, a principios de los años 80, Óscar Flores Tapia, entonces gobernador de Coahuila, renunció a su cargo por diferencias con José López Portillo, en una época en donde era imperdonable contradecir al presidente de la República. Desde entonces, prácticamente todos los gobernadores del estado han tenido importantes diferencias con la federación, argumentando la defensa de lo que es justo para Coahuila.

Esta semana, en Torreón, corazón de La Laguna, se llevó a cabo la famosa “mañanera” del presidente Andrés Manuel López Obrador. En dicha conferencia, hizo uso de la voz el gobernador Miguel Ángel Riquelme, uno de los fundadores, junto a los gobernadores de Nuevo León y Tamaulipas, de la Alianza Federalista, movimiento que ha sumado a 10 gobernadores que buscan un trato más digno por parte de la administración federal.

En su participación, de manera firme, respetuosa pero muy contundente, el gobernador de Coahuila convocó a un diálogo con la presidencia de México para exponer las coincidencias, diferencias, necesidades, fortalezas, debilidades e incluso los errores que se han cometido. Urgió en la necesidad de una mejor comunicación para beneficio de los coahuilenses siempre anteponiendo que en la unidad está la fórmula para el éxito de las políticas públicas. El gobernador, como buen norteño, como hombre de estado, se plantó y con gran diplomacia exigió para Coahuila, lo que merecemos por nuestro trabajo.

Días después en Nuevo León y en Tamaulipas, el presidente fue recibido de la misma manera por los gobernadores de los estados vecinos, con exigencias claras, contundentes y precisas de lo que se ocupa de la federación para poder salir adelante de las crisis económica y sanitaria, así como la coordinación de esfuerzos para mantener la seguridad de la región.

“Maldito orgullo, maldito orgullo, que ciega tu corazón, y no te deja mover”, así cantaba El Poder Del Norte en 1997, por el bien de Coahuila, del Noreste y de México, esperemos no seguir cantando a ese ritmo en este 2020.
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